viernes, diciembre 31, 2010

El año en imágenes

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Gracias a todos los que estuvieron en el 2010. Este año fue duro para mí, año de crisis y de cambios, de movimiento (aquellas veces en que la vida nos exige transformación y nos grita fuerte y nosotros la escuchamos). Y sin embargo, después de la tormenta, llegó la calma y la alegría de volver a casa.






Y vayamos despidiendo al año bailando

viernes, diciembre 24, 2010

Feliz Navidad

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Les deseo una muy feliz navidad a todos los lectores de este blog (que durante meses, dejé abandonados para terminar la tesis, ya casi está lista, estamos en los dictámenes. Espero ser doctora en el 2011). Me gustaría compartirles mi artículo navideño que apareció en la Revista Contenido. Como regalo, esta bella acuarela de Sergio Astorga.

¿Cuándo nació Jesús de Nazaret? ¿El 25 de diciembre, el 7 de enero, el 20 de abril o a principios de septiembre?

No existe ningún indicio histórico de la fecha de nacimiento de Jesús de Nazareth. Los católicos y protestantes lo celebran el 25 de diciembre y los ortodoxos el siete de enero. Se intenta deducir su fecha de nacimiento a partir del Evangelio de Lucas (2:1-20):
Por aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, mandando empadronar a todo el mundo. Este fue el primer empadronamiento hecho por Cirino, que después fue gobernador de la Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a la ciudad de su estirpe. José, pues, como era de la casa y familia de David, vino desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Betlehem, en Judea
Algunas teorías toman como fuente Lucas 1:5-14, donde se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, oficiaba en el templo de Jerusalén y, según Lucas, Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. De acuerdo al libro de Crónicas I, a Zacarías le correspondió servir a comienzos de junio (tercer mes del calendario hebreo). Si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Otro signo que hace pensar que esta hipótesis es cierta, es que según el evangelista, la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo que difícilmente hubiera ocurrido en diciembre; otras interpretaciones afirman que debió haber sido en abril, mes de la renovación del rebaño. Es posible que el censo ordenado por el César en el tiempo del nacimiento, no haya sido efectuado en diciembre, época de heladas en Jerusalén.
Las primeras celebraciones del natalicio del Cristo aparecen hasta el siglo IV. Anteriormente la ceremonia más significativa para la Iglesia cristiana era la Resurrección en las fechas de Pascua. Es muy probable que el objetivo de la Navidad haya sido cristianizar las fiestas populares y los ritos pre-cristianos,
realizados durante los meses de invierno. En la época romana se celebraban las Saturnales del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas; es el fin del periodo más oscuro del año y el comienzo de uno nuevo de luz o nacimiento del Sol: el solsticio de invierno. Las Saturnales se asemejaban más bien al carnaval, pues los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones e intercambiaban sus funciones con las de sus dueños.
El solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial del observador y se manifiesta en el alargamiento de la duración de los días. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte, y entre el 20 y el 23 de junio en el hemisferio sur. Distintas culturas definen este fenómeno como un renacimiento, puesto que se considera que, astronómicamente, puede señalar, ya sea el comienzo o la mitad del invierno del hemisferio. En Persia se celebraba el 25 de diciembre al Sol Invictus (sol invencible) en el culto a Mitra. Por otra parte, los aztecas celebraban el nacimiento de Huitzilopochtli en invierno. El festival del Sol Inconquistado conmemoraba el nacimiento del joven dios sol que surgía de un peñasco bajo la forma de un recién nacido. La navidad parece haber sido instituida hacia el año 330, en tiempos de Constantino (306-337), el 25 de diciembre. Con ello se quería significar a Cristo como el verdadero Sol Invictus. De esta época datan las primeras representaciones, en los frescos de las catacumbas de Roma, del niño Jesús, de los Reyes Magos y de la Anunciación.
Cuando Julio Cesar reforma el calendario, el solsticio de invierno cae un 25 de diciembre. Se decide entonces que el año tendrá 365 días y 6 horas (y un día suplementario cada cuatro años en el mes de febrero, al que se le dio el nombre de bisiesto). Hay 11 minutos de más, es decir, ¡18 horas por siglo! En el año 325 se establece en el concilio de Nicea el calendario litúrgico y se decide fijar la fecha de Pascua en función del equinoccio de verano, se
constata entonces, que el equinoccio tiene lugar un 21 de marzo cuando debía de haber ocurrido el 25 de marzo. Se pensó que Sosígenes de Alejandría, el creador del calendario juliano, se había equivocado en sus cálculos. ¡Y los once minutos siguen perturbando la cuenta del tiempo! En 1582 el equinoccio cae un once de marzo. El papa Gregorio XIII decide reformar el calendario juliano (que a partir de entonces se convierte en gregoriano), se retiran tres días bisiestos cada cuatro siglos. El objetivo era hacer que el equinoccio de primavera correspondiera al 21 de marzo, como en los tiempos del concilio de Nicea. Se tendrían que retirar aún cuatro días para que el solsticio de invierno caiga el 25 de diciembre. Sin embargo, el papa prefiere permanecer conforme al concilio de la Iglesia y no al calendario del Cesar pagano.
En el 381, el emperador Teodosio, quien estableció que la única religión del estado era el cristianismo niceano, hace adoptar la fecha del 25 de diciembre como un dogma. Sin embargo, los cristianos de Oriente, que no aceptan el calendario gregoriano y continúan utilizando el juliano, celebran la Navidad el siete de enero, que para Occidente es el día de la Epifanía.
Hay que tomar en cuenta también, que el calendario que nosotros utilizamos fue establecido en el siglo VI por un monje llamado Dionisio el Exiguo, quien calculó la fecha de la natividad a partir de interpretaciones inexactas de dos indicaciones temporales, dadas por Lucas en su evangelio (Lc 3,1.23). El resultado de estos cálculos sitúa la encarnación de Jesús cuatro años después de la muerte de Herodes el grande, lo cual contradice la información aportada por Mateo 2. Algunos teólogos arguyen que la fecha del nacimiento de Jesús representa en realidad el momento de su concepción.
Finalmente, averiguar la fecha de nacimiento o hacer una biografía de Jesús de Nazareth es casi imposible. Su natalicio es más bien la creación póstuma de las comunidades de creyentes. Lo más probable es que el 25 de diciembre sea el nacimiento del Jesús de la fe y el paradigma que instituye una nueva era en la historia de Occidente.

¿La justificación de la violencia como transformación global?

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Les comparto mi artículo de hoy en el blog de Nexos, donde hago un análisis de discurso de los comunicados que envió supuestamente la Red de Transformación Global antes de liberar a Diego Fernández de Ceballos

jueves, diciembre 23, 2010

Trabajadores migrantes. ¿sin derechos laborales?

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Les comparto mi artículo publicado en la Revista Contenido, en el número del mes de noviembre.

"A mediados de 1990, los mexicanos trabajando en los Estados Unidos tenían casi 30% más de probabilidad de morir con respecto a los trabajadores que nacieron en los Estados Unidos; en el 2002 tenían casi 80% más probabilidades." Según datos de la Associated Press del 2004, el reporte agrega que los mexicanos tienen el doble de riesgos de morir en el lugar de trabajo que el resto de las poblaciones de trabajadores inmigrantes. Muchos de ellos menores de edad, los mexicanos aceptan trabajos de alto riesgo y, en la mayoría de los casos, no reciben entrenamiento previo ni equipo de seguridad.
Eliberio trabajaba en Carolina del Sur para la industria de la construcción. Un muro se desplomó y le causó una parálisis por varios años. Como la mayoría de los trabajadores cuando se accidentan gravemente, Eliberio regresó a su casa, en Zacatecas?. En los Estados Unidos las leyes de compensación al trabajador son estatales, en muchos de lo estados piden que el trabajador vaya personalmente a testificar. Sin embargo, una vez que se regresa a México, sin visa de trabajo, volver al país del norte se dificulta. Eliberio acudió al Centro de los Derechos del Migrante que lo vinculó con un abogado en Carolina del Sur, y pidió para él una visa humanitaria con el fin de que pudiera viajar y defender su caso. Finalmente recibió su indemnización.
Un síntoma del fenómeno de los trabajadores migrantes es asumir que no poseen derecho alguno, ni en el ámbito humano, ni en el laboral; lo que se traduce en una realidad terrible, porque de alguna manera tanto ellos, como la sociedad, aceptan el papel de “fuera de la ley” que las políticas migratorias les asignan. La ley de Arizona y otros decretos similares que criminalizan a los migrantes, dan la impresión de que hablar de derechos laborales para “ilegales” es una contradicción. Síntoma que, por un lado, revela la vulnerabilidad que significa cruzar la frontera y trabajar en un país extranjero y por el otro, pone en relieve las causas que los mueven a desplazarse: sus mínimos derechos como ciudadanos y como seres humanos no están garantizados en su país de origen. Incluso aquellos que son trabajadores legales o poseen una visa de trabajador huésped, se sienten atemorizados y no se atreven a exigir justicia y hacer valer sus derechos, por miedo a ser deportados o incluidos en una lista negra que les impida quedarse en Estados Unidos o cruzar de nuevo la frontera.
Mientras en México el desempleo crece, en Estados Unidos la agroindustria, que depende de la escasa paga que le ofrecen a los agricultores mexicanos, se fortalece. Se calcula que en el 2005 emigraron 121,000 trabajadores huéspedes al país vecino para hacer labores "no especializadas". De ellos, unos 32,000 trabajaron en agricultura y los demás (unos 89,000) en silvicultura, procesamiento de mariscos, jardinería, construcción y otras industrias no agrícolas. Para tener un mayor control de esta población y responder a las demandas de la industria, la administración americana desarrolló el programa federal de trabajadores huéspedes que permite el ingreso a una cantidad controlada de trabajadores de otros países por un tiempo corto. Con un visado temporal (las visas H-2 para trabajadores huéspedes no calificados y las H-2A para trabajadores agrícolas de temporada) el jornalero huésped ingresa al país sólo en condición de empleado de alguna compañía, dependiendo su permiso de estancia de aquél que lo ha contratado de antemano. Se le deporta inmediatamente si deja de trabajar para esa empresa, sin importar si renunció, lo corrieron o se lastimó y está impedido para trabajar. A pesar de que tener un contrato y un permiso de residencia, debería asegurar la protección laboral por la ley, los trabajadores huéspedes son comúnmente abusados por parte de los contratistas.
En la última década han aparecido organizaciones y movimientos que luchan por los derechos laborales de los migrantes y abren un espacio para que ellos puedan dar testimonio de las injusticias de las que han sido objeto y hacerse escuchar por las instituciones. Desde septiembre del 2005, el Centro de Derechos del Migrante (CDM) con oficina en Zacatecas, una organización sin fines de lucro, defiende frente a las instancias legales a los trabajadores que no recibieron sus pagos, que tuvieron problemas con sus empleadores o que se lesionaron en su lugar de trabajo. El CDM no sólo implementa programas en varios lugares de la República proporcionando información y educación sobre derechos laborales, si no que también provee, de manera gratuita, servicios legales en colaboración con bufetes de abogados en Estados Unidos. Todo inició cuando la fundadora, Rachel Micah Jones ejercía como abogada de trabajadores agrícolas con visa H2A en Florida. Ella se trasladó al campo de trabajo para ver si las condiciones eran óptimas, pero los trabajadores se negaron a manifestarle sus problemas. Rachel convocó, algunos meses después, una reunión en Zacatecas y reconoció algunos rostros que había visto en Florida. Ya en México, los migrantes se sentían con mayor confianza y seguridad para hablar de su experiencia laboral. Ella hizo
siete entrevistas que resultaron en los primeros siete casos que defendió el CDM. Operan desde Zacatecas, región que cuenta con uno de los programas de trabajadores huéspedes más importante de la República, tomando en cuenta que el 50% de los zacatecanos vive en el extranjero y las remesas son la mayor fuente de ingreso del Estado.
Una de las injusticias que padecen comúnmente, es que los gastos relacionados con la visa y el transporte, que deberían ser cubiertos por los patrones, no les son reembolsados. Hay que tomar en cuenta sus gastos: 15 dólares de la visa, 35 de papeleo, 35 para el pasaporte, 115 de gastos de consulado y un impuesto de 100 dólares del gobierno Mexicano, además del transporte y algunas veces noches de hotel y comidas por 70 dólares mientras esperan al camión de la compañía que los llevará a su lugar de trabajo. Algunos invierten hasta 2000 dólares para financiar el viaje, al primer mes reciben un cheque de 200, no sólo los cobros de contratación y transporte no les fueron reembolsados sino que su paga mensual está por debajo del salario mínimo. Una de las victorias del CDM fue lograr que el grupo Brickman, una de las empresas más importantes de jardinería, reembolsara a los trabajadores los gastos de transporte y la diferencia para alcanzar el salario mínimo.
El movimiento por los derechos laborales de los trabajadores migrantes cuenta ya con una historia y algunas victorias. Por ejemplo en el 2004, la organización conocida como la FLOC (Farm Labor Organizing Committee) logró movilizar a los campesinos en la industria de la fresa y el tabaco. Aseguró contratos para más de 10,000 trabajadores con visas de trabajadores huéspedes H-2A. El 1 de mayo del 2006, una marcha de millones de trabajadores exigiendo reformas a las leyes de migración, sentó un precedente en la historia de los inmigrantes en Estados Unidos. Estas manifestaciones hacen las veces de sindicatos y de movimientos sociales, educan a los trabajadores sobre sus derechos y militan por una mayor consciencia en la sociedad acerca de las condiciones de marginalidad y las injusticias que se cometen. Pero además, partiendo del principio de los sindicatos, la unión hace que los trabajadores se sientan apoyados. No están solos. Día con día se convierten en una fuerza que participa en la democracia exigiendo justicia.


"Centro de los Derechos del Migrante, Inc"
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Col. Centro, Zacatecas, Zac., Mexico
C.P. 98000

Llamada gratis desde EU: 1-800-401-5901
Llamada gratis desde México: 01-800-590-1773
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