
Les deseo una muy feliz navidad a todos los lectores de este blog (que durante meses, dejé abandonados para terminar la tesis, ya casi está lista, estamos en los dictámenes. Espero ser doctora en el 2011). Me gustaría compartirles mi artículo navideño que apareció en la Revista Contenido. Como regalo, esta bella acuarela de Sergio Astorga.
¿Cuándo nació Jesús de Nazaret? ¿El 25 de diciembre, el 7 de enero, el 20 de abril o a principios de septiembre?
No existe ningún indicio histórico de la fecha de nacimiento de Jesús de Nazareth. Los católicos y protestantes lo celebran el 25 de diciembre y los ortodoxos el siete de enero. Se intenta deducir su fecha de nacimiento a partir del Evangelio de Lucas (2:1-20):
Por aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, mandando empadronar a todo el mundo. Este fue el primer empadronamiento hecho por Cirino, que después fue gobernador de la Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a la ciudad de su estirpe. José, pues, como era de la casa y familia de David, vino desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Betlehem, en Judea
Algunas teorías toman como fuente Lucas 1:5-14, donde se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, oficiaba en el templo de Jerusalén y, según Lucas, Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. De acuerdo al libro de Crónicas I, a Zacarías le correspondió servir a comienzos de junio (tercer mes del calendario hebreo). Si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Otro signo que hace pensar que esta hipótesis es cierta, es que según el evangelista, la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo que difícilmente hubiera ocurrido en diciembre; otras interpretaciones afirman que debió haber sido en abril, mes de la renovación del rebaño. Es posible que el censo ordenado por el César en el tiempo del nacimiento, no haya sido efectuado en diciembre, época de heladas en Jerusalén.
Las primeras celebraciones del natalicio del Cristo aparecen hasta el siglo IV. Anteriormente la ceremonia más significativa para la Iglesia cristiana era la Resurrección en las fechas de Pascua. Es muy probable que el objetivo de la Navidad haya sido cristianizar las fiestas populares y los ritos pre-cristianos,
realizados durante los meses de invierno. En la época romana se celebraban las Saturnales del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas; es el fin del periodo más oscuro del año y el comienzo de uno nuevo de luz o nacimiento del Sol: el solsticio de invierno. Las Saturnales se asemejaban más bien al carnaval, pues los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones e intercambiaban sus funciones con las de sus dueños.
El solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial del observador y se manifiesta en el alargamiento de la duración de los días. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte, y entre el 20 y el 23 de junio en el hemisferio sur. Distintas culturas definen este fenómeno como un renacimiento, puesto que se considera que, astronómicamente, puede señalar, ya sea el comienzo o la mitad del invierno del hemisferio. En Persia se celebraba el 25 de diciembre al Sol Invictus (sol invencible) en el culto a Mitra. Por otra parte, los aztecas celebraban el nacimiento de Huitzilopochtli en invierno. El festival del Sol Inconquistado conmemoraba el nacimiento del joven dios sol que surgía de un peñasco bajo la forma de un recién nacido. La navidad parece haber sido instituida hacia el año 330, en tiempos de Constantino (306-337), el 25 de diciembre. Con ello se quería significar a Cristo como el verdadero Sol Invictus. De esta época datan las primeras representaciones, en los frescos de las catacumbas de Roma, del niño Jesús, de los Reyes Magos y de la Anunciación.
Cuando Julio Cesar reforma el calendario, el solsticio de invierno cae un 25 de diciembre. Se decide entonces que el año tendrá 365 días y 6 horas (y un día suplementario cada cuatro años en el mes de febrero, al que se le dio el nombre de bisiesto). Hay 11 minutos de más, es decir, ¡18 horas por siglo! En el año 325 se establece en el concilio de Nicea el calendario litúrgico y se decide fijar la fecha de Pascua en función del equinoccio de verano, se
constata entonces, que el equinoccio tiene lugar un 21 de marzo cuando debía de haber ocurrido el 25 de marzo. Se pensó que Sosígenes de Alejandría, el creador del calendario juliano, se había equivocado en sus cálculos. ¡Y los once minutos siguen perturbando la cuenta del tiempo! En 1582 el equinoccio cae un once de marzo. El papa Gregorio XIII decide reformar el calendario juliano (que a partir de entonces se convierte en gregoriano), se retiran tres días bisiestos cada cuatro siglos. El objetivo era hacer que el equinoccio de primavera correspondiera al 21 de marzo, como en los tiempos del concilio de Nicea. Se tendrían que retirar aún cuatro días para que el solsticio de invierno caiga el 25 de diciembre. Sin embargo, el papa prefiere permanecer conforme al concilio de la Iglesia y no al calendario del Cesar pagano.
En el 381, el emperador Teodosio, quien estableció que la única religión del estado era el cristianismo niceano, hace adoptar la fecha del 25 de diciembre como un dogma. Sin embargo, los cristianos de Oriente, que no aceptan el calendario gregoriano y continúan utilizando el juliano, celebran la Navidad el siete de enero, que para Occidente es el día de la Epifanía.
Hay que tomar en cuenta también, que el calendario que nosotros utilizamos fue establecido en el siglo VI por un monje llamado Dionisio el Exiguo, quien calculó la fecha de la natividad a partir de interpretaciones inexactas de dos indicaciones temporales, dadas por Lucas en su evangelio (Lc 3,1.23). El resultado de estos cálculos sitúa la encarnación de Jesús cuatro años después de la muerte de Herodes el grande, lo cual contradice la información aportada por Mateo 2. Algunos teólogos arguyen que la fecha del nacimiento de Jesús representa en realidad el momento de su concepción.
Finalmente, averiguar la fecha de nacimiento o hacer una biografía de Jesús de Nazareth es casi imposible. Su natalicio es más bien la creación póstuma de las comunidades de creyentes. Lo más probable es que el 25 de diciembre sea el nacimiento del Jesús de la fe y el paradigma que instituye una nueva era en la historia de Occidente.
7 comentarios:
Felices fiestas, Miriam! Y lo mejor para el 2011! Estoy segura que obtendras tu doctorado!
Gracias Erica. Besos a todos ustedes!
Felices fiestas
Mi estimada Miriam:
Me da gusto que hayas regresado al blog, así como a las páginas de las revistas. Es un placer leerte; también es una motivación.
Que tengas una feliz navidad al lado de tus seres queridos!
Compré la revista sólo en tu honor. Me gustó el articulín, sobre todo esa historia de lo difícil que fue "calibrar" el calendario.
Lo que sí se me hizo insoportable fue el artículo de junto: comienza con "algunos dicen" "en algunos textos", "según pruebas científicas" y de pronto cita estudios científicos para probar que Rodolfo es un reno acompañado de "renas" o renos castrados... ¿¡qué pex!? jajaja...
En fin. Yo le voy más a Mitra. Y por lo que decían unos profesores de Alemán: a ellos siempre les ha quedado claro que la navidad es una festividad de velas, luces y pinos... que sea para festejar a Odín, Mitra, Cristo o directamente al Sol, es secundario...
A mi me dan nostalgia las posadas de piñatas con incomibles tejocotes, letanías en incomprensible latín (ora pronobis, Arca de la Alianza, Torre de Marfil... ¿¿torre de Marfil??? nunca entendí), y olor a naranja por todos lados.
Un abrazo
jeje: mi palabra de verificación: Frost...
Miriam que buen regalo nos haces con tu regreso...Felices fiestas para ti tmb!!
Un abrazo.
Nely Rubio
Gracias Irad y Nelly por haber estado siempre. Paloma, no leí el artìculo de al lado pero es cierto que es insoportable leer eso de "en algunos libros" "ciertos autores", dan ganas de gritarle al que lo escribió "Quiéeen???, citaaaaa!!!! Pero bueno. Yo confieso que fui a pasar Navidad a Alemania hace algunos años y aunque la celebración fue muy bella, no pude con la cuestión tan mítica, lo siento. Creo que prefiero el consumismo laico. (nada personal, creo que males heredados del judaísmo levinasiano)
Un abrazo a todos y feliz navidad
Miriam
¡PON EL CRÉDITO DEL CUADRO!
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