martes, abril 20, 2010

pesadillas

Las dos últimas noches tuve sueños raros, no sé si llamarles pesadillas, quizás sueños oscuros o sueños de gracia. La primera noche soñé con un Ícaro que se arrastraba, yo y mi amigo León éramos los capataces que le ordenábamos seguir avanzando. ¿Un Ícaro que por desear volar recibe el castigo de la serpiente? Ayer tuve un sueño aún más extraño (¿unheimlich?) Una mujer venía a hablar conmigo, estaba muy perturbada, yo la ignoraba un poco pero sabía que su intención era matarse, estaba desnuda cubierta únicamente por una bata. En medio de la discusión pateaba la ventana de mi cuarto y se tiraba por el balcón. Me asomaba y veía que la habían atropellado y que yacía sobre el pavimento. Creo que tenía mi rostro, que me vi en sueños ya sin vida. Sentí una suerte de alivio, como si me hubiese liberado de ella, en un exorcismo onírico ¿ se había matado una de las que viven en mí, una yo, yo otra? Habiendo confirmado el fallecimiento, decía que tenía que llamar a la policía para que recogieran el cuerpo. La escena siguiente en el sueño era alegre, preparaba de cenar con mi compañera de piso, y le decía que hubiera querido evitar el suicidio pero en el fondo sabía que ella había venido a casa para quitarse la vida o para darnos su muerte. Quizás vamos a ese lugar atópico del sueño para morir y sernos menos nosotros y más nuestros. Hoy pasé el día contenta, con un sentimiento de liberación. He venido aquí, a este cuarto en donde escribo, para soñar una de mis muertes.
(Insh´ala que no vuelva a aparecer porque hay muertos que sobreviven en los sueños)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Intenso Miriam, intenso. No comments.

Diego

Miriam Jerade dijo...

Sí, esta entrada no da mucho para comentarios, pero es lo que se me ocurrió escribir hoy.

Esponjita dijo...

"Mujer saliendo del psicoanalista" de Remedios Varo:
La primer pintura (era una vil litografía sobre un marco negro) y única por algunos años que hubo en las paredes de mi casa. Mi mamá me explicaba: "ella va y se quita las máscaras que la hacen sufrir después de salir del doctor, y luego las tira a la fuente, se deshace de ellas".

No sé si sea verdadera o falsa su interpretación, pero le explicaba a su hija de cinco años lo que para ella significaba aquello. Ella, que estaba simultáneamente bajo tratamiento psiquiátrico y psicoanalítico (el papá era el psicoanalista y la hija, simpática muchacha que daba meyeril y afectos, la psiquiatra).
Cuando la dieron de "alta" y mi mamá pudo volver a trabajar, dejó el psicoanálisis porque el bolsillo ya no podía con él.
Y por ello, quizás, nunca supo qué significaba ese sueño, repetido durante 25 años y que aparece, ahora ya esporádicamente, una vez a la semana justo antes de que den las 4 de la mañana: ella vive en una casa llena de agujeros donde la gente se acerca a mirarla.

Ahora que has estado escribiendo sobre el psicoanálisis, de pronto me acordé de todo esto. También tu sueño, que por más que uno lo intente, no puede evitar interpretar (la gran pregunta es si en realidad hay algo qué interpretar en los sueños, pero no podemos evitar la bíblica y profética necesidad de hacerlo).

Y también vengo a contártelo aquí, porque allá en el bló va mi mamá a veces...

Un abrazo (y te deseo muchos de esos sueños que le dejan a uno todo el día sonriendo)

Miriam Jerade dijo...

Paloma, gracias por compartir esa historia de tu madre. Creo que el sentimiento de esos estados emotivos oscuros y profundos es el de estar al descubierto, al desnudo, expuesto y a la vista de cualquier metiche. Pero creo que también ese estar expuesto es lo que posibilita los encuentros, incluso el encuentro con ese otro en nosotros, y esa posibilidad de liberarse y tirar las máscaras. Así es, hay sueños que son pesadillas porque se repiten, y el que se repitan nos sostiene, hasta que tiramos la escalera a lo Wittgenstein. Bueno, te mando un abrazo fuerte
Miriam