miércoles, marzo 03, 2010

Una niña de confianza

La etiqueta "artículos para revistas de avión" corresponde en este blog a una serie de artículos que nunca fueron publicados o invitaciones a revistas que los rechazaron. No hay resentimiento en ello y ninguna de las publicaciones hubiese sido significativa para mi carrera académica, además si revisan los artículos se darán cuenta de que ninguno de ellos sería publicado en una revista de avión o en las que me invitaron o en las que yo los propuse; mandarlos era casi un auto-gol. Los intentos fallidos son causa de mi espíritu irónico y de mi gusto por reducir todo lo personal al absurdo (rasgo de cultura judía). En el fondo, pero bien en el fondo, hay algo de rebeldía en todo esto. Por una parte, no me interesa cuando voy a una ciudad que me digan a dónde ir ni dónde están los mejores spas de la costa; prefiero perderme, hacerla mía, perder la tarde en un café mientras leo y escribo, como si fuese uno más de sus habitantes, como si tuviese todo el tiempo del mundo para recorrerla. No persigo monumentos, por muy fijos que estén. En algunos casos escribí a partir de una reflexión que me había surgido en una lectura, y entonces me pedían que hiciera mejor una reseña literaria del libro, pero sinceramente no sé cómo se hacen las reseñas y me parece que hay libros como Austerlitz de G.W. Sebald que no precisan ni de introducciones ni de explicaciones, como la mayor parte de la literatura y, aunque la revista estaba dirigida a arquitectos, creo que cualquiera puede adentrarse en esta obra apasionante, especialmente alguien que tenga pasión por la arquitectura. Al fin y al cabo, las historias en las que no logramos penetrar, los libros que nos cierran sus mundos, mejor dejarlos en el librero y esperar que les llegue su hora o no esperar y seguir leyendo apasionadamente hasta que nos llegue nuestra hora.
El artículo que les copio aquí me lo pidió una amiga para un número sobre "La ciudad y el sonido" y como bien verán, me pasé por ahí (¿por dónde?) el tema y hasta la fecha límite. O sea que me pasé por ahí el tema del sonido, "la llamada telefónica es incidental", porque a mi siempre me ha interesado más el lenguaje que el sonido; si es que se puede pasar por alto la segunda acepción de la DRAE (Significación y valor literal que tienen en sí las palabras. Estar al sonido de las palabras), dejar de lado la intención, incluso la candidez necesaria para que las palabras signifiquen. Pero ahora entiendo mejor mi reticencia, no sólo por mi incapacidad para escribir sobre el influjo de los camoteros en el rock mexicano, sino por esa tendencia - no lo digo por la amiga, sino tendencia en general de comunidad de artistas visuales, urbanistas cool y chidos jóvenes ilustres de mi extrañada Chilangolandia- tendencia trendy de hablar o "hacer obras" (whatever that means, qué quéeeee!!) sobre la ciudad y sus in-comunidades o comunidades-in sin abordar problemas políticos que a mí me parecen urgentes. Si algunos se las quieren dar de very open porque nacieron en un barrio burgués y se van a tomar fotos a Iztapalapa, pues los felicito, yo la neta me quedo en Paris, ciudad burguesa por excelencia, a escribir mi tesis doctoral porque lo mío es trabajar mucho y como hormiguita en un doctorado aunque aún no he logrado como otros el múltiple título de escritor-filósofo- artista visual-curador-dj-diseñador, vamos miembro de la élite cultural defeña, joven promesa de Doña Culta y de Instituto Nacional para la Costura en las Tardes. Me exaspera de sobremanera que crean que por usar dos o tres conceptos de la jerga filosófica están reflexionando. Estilo (y eso es cotizarse con estilo): "la capa de significantes en el espacio urbano" (esa me salió buena), o "la santa muerte y el rizoma citadino" o "el espacio público como caos de posibilidades", me parece que eso es hacerse un poco guey. O sea, pasarse por ahí por donde yo me paso los parámetros e intereses de los editores, la realidad política y económica, la violencia laboral, la desigualdad social, la violencia idiomática, etc, etc.
Ahí les paso el texto, algo que tenía atorado desde hace varios años, de menos me desahogué (de cierta realidad lingüística propia del mexicano que ahoga).
***
Es diciembre, mejor no decir la fecha exacta, la gente ha perdido la noción del tiempo y no saben ni siquiera en qué día viven, les da lo mismo que sea martes o domingo, ignoran si la guerra ha estallado o si se firmará la paz, son indiferentes a los diarios, les despreocupa igualmente lo cotidiano y lo que trasciende, los tratados científicos que explican el comportamiento del universo o el descubrimiento de la cura a una terrible enfermedad, en fin, todo aquello que, como ellos bien saben, asegura el progreso y la continuidad de la especie humana. Se les ve bajar por el ascensor relativamente tranquilos, trajeados de playa, con cestos de mimbre y bronceador y, tienen como única meta: apartar con toallas una camilla en la playa o en la alberca. Es ahí donde puedes aprovechar, tomarles el pelo, pedirles prestado un billete hasta de quinientos pesos para nunca devolverlo y luego cantar “inocente palomita que te dejaste engañar”. Es conveniente comenzar desde temprano, a medida que el día avanza las potenciales víctimas van perdiendo la inocencia y se vuelven preventivas, desconfiadas; algunas no ceden pero tampoco delatan, otros más astutos sostienen la mascarada, incluso tientan su suerte o cobran venganza. Mas una vez sonadas las doce la confianza se restaura y, la inocencia ¿se recupera?

Recuerdo otros días del año, otros meses, cuando me embargaba el sentimiento de haber sufrido la impostura, salía a la calle donde los rostros seguían pareciendo amables y joviales pese al ajetreo de la gran ciudad, bajaba por la avenida como el hombre de confianza de Melville desciende por el Mississippi, él que inicia su travesía suspicaz un primero de abril, April fool. Ceremonial de la fraternidad, fecha iniciática, rito del contrato social que se suspende un día al año para renovarse a medianoche. Mi recuerdo de México, el recuerdo de mí en México, intuía que ese contrato se había transgredido para siempre, condenándonos a lo que de atroz puede haber en el absurdo, arrimándonos a un sentimiento de impotencia que nos lleva a abominarnos. Si bien nadie confesaba la hecatombe de la certeza, la muerte de la confianza, porque era imposible confesarlo en un lenguaje fracturado, no por sus equívocos que abren la lengua al diálogo, sino porque la farsa se había apoderado de todos los gestos, de las declaraciones de amor, de las llamadas telefónicas, de las confirmaciones laborales, de los procesos judiciales.

Fracturada: él había prometido alcanzarme en la fiesta, daban las tres, las cuatro, las cinco, no llegaba, jamás respondió su celular, no contestó a mis mensajes, no llamó a casa, no mandó un correo electrónico, ni un mensaje; ¿estaba muerto? ¿lo habían atropellado? ¿le habrá pasado algo? Habíamos salido juntos durante tres meses, todo iba bien ¿qué hice mal? ¿por qué creí que…? ¿por qué creí en mí? Inocente palomita que te dejaste enamorar. En medio de la confusión donde el don del amor se transfiguró en pornografía, era yo la culpable, de menos por no haber aprendido el juego del poder. Me faltaba una máscara para bailar el vals de la sensualidad.

Necesitada: las cuentas en ceros y las facturas me devolvían a la realidad. Me parece que les interesó lo que les presenté, me dije, me fue muy bien en la entrevista, yo creo que me van a contratar. Una o dos semanas de espera, “llame el lunes”, otra semana, “llame el lunes”, desesperada llamo el lunes, no está la persona, ¡nunca está!, salió de viaje. A veces uno ya no busca la confirmación, sólo pide ansiosamente un “no”. Y todas esas semanas ilusionada, sin buscar algo más, no vaya a ser que me contraten y luego no tenga tiempo. No vaya a ser que vaya a ser, inocente palomita que te dejaste entusiasmar.

Inconsolable, las máscaras se multiplican y los otros son símiles de una farsa o una comedia tragi-cómica, no tengo confianza en la lengua, no soy esa niña de la playa que confiaba en la pérdida de la inocencia. Un “sí” puede significar “no”, decir “quizás”, referirse a “nunca”.
Ese dulce sabor de la pequeña victoria de una farsa infantil el veinte y ocho de diciembre me arranca una sonrisa. Porque del resto de los días en México, guardo un amargo recuerdo y, aunque el rencor desaparece con los años y los nombres de los verdugos se difumina, como sus promesas en silencios acuchilladores; queda un cierto dolor. El dolor por la inclemencia, por la desconfianza, por haber estado expuesta al poder de cualquiera, en una sociedad donde cualquiera es perverso. Quizás por eso en mi nueva edición de Melville explican la referencia al primero de abril para aquellos que ya no recuerden el rito carnavalesco. Quizás eso explique que en México sigamos celebrando el día de los inocentes, para ser niños o para asumir esa fractura inaceptable de la confianza o porque creemos ilusos que a medianoche algo se restablecerá.

16 comentarios:

Esponjita dijo...

me encantó el artículo, lástima que los criterios editoriales y los criterios de nuestra inspiración no concuerden. Como sea, ya vi el video del curador-filósofo-artista-dj... y bueno... sin palabras...

oigo el video que posteaste... y me duele reconocer todos los sonidos, muchas palabras y ya no entender mas que 'va'...
Un abrazo.

Jesús dijo...

En espera de que las labores propias de mi cargo provisional me permitan dedicarme con la intensidad que merece a tan delicioso texto (admito una cofradía de sentimiento por este fragmento: "Por una parte, no me interesa cuando voy a una ciudad que me digan a dónde ir ni dónde están los mejores spas de la costa; prefiero perderme, hacerla mía, perder la tarde en un café mientras leo y escribo, como si fuese uno más de sus habitantes, como si tuviese todo el tiempo del mundo para recorrerla"), me permito señalar que el enlace que nos pone al DRAE redirige a la entrada "sandía". Dottoressa Jerade, ¿podría vd. explicarnos el significado de tan cabalístico vínculo? ¿Podría explicarles a ignaros nativos ibéricos del español que son los "camoteros"? Me disculpará en cualquier caso que me haga un poco güey, que sospecho lo que quiere decir aunque en realidad no lo sepa. Por último, lo de rematar con הילדה עם הצמות, ¿es idiosincrático, aleatorio, identitario, resultado de una ingesta excesiva de "ácido proústico" (que diria D.ª Marieta Folch) o es que celebra vd. פורים? Gracias de antemano.

Miriam Jerade dijo...

Por alguna razón mi DRAE tiene una fijación con la sandía, por más que intento poner el link en sonido, sale sandía...Lo del video, pues no sé a qué viene al caso, es como los artículos para la revista de avión, es una canción sobre la niñez...Lo primero lo descubriremos en Roma.
Paloma, gracias. Como diría el pretencioso, "yo me desempeño en el ámbito de la cultura"...

Miriam Jerade dijo...

Ay, "estos propuestas" de temas que no me laten...

Jesús dijo...

¿En Roma? ¿Tiene vd. intención de venir a Roma? ¿Con quién? (por el plural, digo).

¿De verdad que el ínclito dice "estOs propuestAs"? ¿No será una propuesta de género? (rizomática, sinérgica, postcontemporánea, multifuncional, poliexpresiva, &c.)

PD: ¿Y la Esponjita también le da al hebreo? Coño (perdón), qué de talentos...

Miriam Jerade dijo...

Ya ves esto de los talentos (hasta de viajar en plural con sólo un boleto de avión).
En cuanto a mi "pretendido" error de ayer, por no tener cerca a un madrileño que pronuncie intenCión, permítanme algo de mamonería filosófica, intención e intensión (en sentido husserliano) :)
Me voy a trabajar
Paloma dice que se le olvida el hebreo, tiene seguro mejores pretextos que yo que lo estudié desde la maternal hasta la prepa y me tiene abandonada, al menos que ande por ahí perdido en mi subconsciente...

Miriam Jerade dijo...

Ah, ya ven que no andaba muerto ni de parranda, sino que se estaba volviendo artista visual. Y yo que me encabronaba...

Miriam Jerade dijo...

Ah, hacerse güey es hacerse el tonto. Y para que de algo sirva esta parafernalia, digo, algo pedagógico, el otro día me preguntabas cómo hablan los fresas, según yo, la chicas del video, sobre todo la primera, pueden ser una muestra, pero no estoy segura, que algún chilango más especializado en el tema lo confirme.

Jesús dijo...

Dios me libre de condenar tus seseos (y mis ceceos, que no hay lo uno sin lo otro) al museo de los horrores de los prescriptores lingüísticos (esa raza maldita, pretenciosa, corta de vista y prepotente). Pero vamos, aunque de gilipollas ande sobrado el mundo de la lingüística prescriptiva, no me importaría nada que me advirtieras de mis abundantes laísmos.

Y lo del viaggio singolo a Roma pero en plural debe de estar relacionado con tus identidades múltiples (filósofa, escritora, bloguera, feisbuquera, cocinera, santera y cochinera). Con tanto heterónimo los viajes te deben de salir caros, ¿no?
Pero que si vienes a Roma, avisa, vaya.

Miriam Jerade dijo...

Y para seguir demostrando la falta de cordura y de cortesía y de todo lo que le sumen, la falta de escepticismo, publiqué el texto porque leí mi horóscopo aquí (juro que es el único al que le creo).

Miriam Jerade dijo...

Ah, camoteros son vendedores de camotes (quizás no se les diga camoteros), van por toda la ciudad con un hornito y venden camotes (patatas dulces) y plátanos macho con crema. Y tienen un silbido particular. El DF, es cierto, tiene sonidos muy particulares, como "el gaaas" o "el aguaaa" o "ricos y deliciosos tamales oaxaqueñoooos", entre otros. Pero todo esto que es dulcísimo y adorable, se confronta con esa amargura de la falta de confianza y la imposibilidad de la sinceridad, de menos en mi experiencia.

Miriam Jerade dijo...

Y para cerrar un poco esto - ahora vuelvo a lo de Hiroshima que estaba más interesante-, para que no quede yo como la resentida máxima. Lo del inocuo lo había olvidado hasta que el sábado que estaba con mi ex y unos amigos, alguien preguntó que cómo podíamos ser ahora amigos y yo le respondí que me parecía de lo más normal que si dos personas tuvieron una bella historia e intercambiaron cosas, aunque no funcionó, después de un tiempo puedan ser amigas. Él decía que no podía hablar ni quería saber de nada de sus ex. Yo le respondí que al menos que te hagan una Chingadera, con mayúscula, no veía por qué. Y entonces me acordé de una que me habían hecho, y se las conté. Pero no me acordaba del apellido del susodicho, y cuando me acordé y lo googlié, qué risa, ya era él filósofo-escritor-curador-artista visual y hasta había olvidado cómo conjugar el español.

DIBOUK dijo...

"Al fin y al cabo, las historias en las que no logramos penetrar, los
libros que nos cierran sus mundos, mejor dejarlos en el librero y
esperar que les llegue su hora o no esperar y seguir leyendo
apasionadamente hasta que nos llegue nuestra hora".

Que bien que tiraste la revisitita cool. Ahora, a concentrarse en su libro.

Besos!

Miriam Jerade dijo...

No, hasta eso lo de la revista son cuates, quizás por eso me dolió, fue como si me invitaran a una fiesta y luego me desinvitaran, sin darme chance de cambiarme un poco los zapatos o el peinado, es decir, de meterle "ruiditos" al texto, no era tan complicado agregar algo sobre el mar o sobre la ciudad. Es como cuando te invitan aquí a una disco los amigos franceses, te dicen que no te pongas tenis porque no nos dejan entrar...Aunque la verdad, desde el principio algo en el tema me chocó...(ya saben que refunfuño de oficio, ¿no?)

vickyjerade dijo...

Irwing Wallace, un hombre best seller de mi época, (qué feo ya decir mi época) escribía lo que la editorial le iba exigiendo, lo que consideraban sería un éxito de ventas. Sin embargo, también escribió un libro maravilloso: "El señor de los domingos". El domingo el comerciante descaVnsaba y el escritor finalmente escribía lo que le venía en gana, el señor de los domingos viene de una tradición donde, aquél que debía impuestos, tenía permitido salir el domingo sin que la ley lo persiguiera. Estos son tus escritos domingueros, aquellos que se escriben sin pensar que serán publicados, "escribo para nada y para nadie" decía M. Duras, pero las letras se escapan, nos trascienden, las voces -sin ser sonidos citadinos o no- llegan a otros, aunque no pensábamos que así sería. Este escrito tuyo lo considero un regalo de cumpleaños.
Vicky Jerade
P.D. Como inocente palomita, siempre me dejé engañar...

Miriam Jerade dijo...

Gracias mami. Si, tener una mamá del 28 de diciembre, eso explica todo. Además de que siempre te la hicimos, con eso del regalito de cumpleaños, creo que hasta el año pasado mi papá le puso un moño al auto nuevo de un vecino y caíste redonda. Abrazos.