sábado, marzo 20, 2010

psychoanalysis sucks

“Si la gente se observa a sí misma ---concluyó Borges--- puede hacerse más egoísta. Por eso creo que el psicoanálisis (por supuesto, no entiendo nada de medicina) puede ejercer una mala influencia, pues conozco a muchas personas que han sido psicoanalizadas y están vigilándose día y noche” Borges.


El psicoanálisis es una forma de pornografía. Emmanuel Levinas.

"El Psicoanálisis es aquella enfermedad mental que se considera a sí misma como su propio remedio" Karl Kraus.

« La sexualité ne peut être le principe ultime d'explication [...] ce n'est pas la sexualité refoulée, commune à tous les individus, mais bien la « volonté créatrice » individuelle qui doit être mise au jour - ce dont seul l'art est capable" Karl Kraus.

Hace mucho que quiero escribir este post, pero me retengo. Hoy estoy en Roma, una ciudad que por sus cuitas políticas y su ineficacia - y también su belleza y sus gelati, por qué no- me pone más brava que de costumbre. Y no es que yo quiera pegarme a la computadora en vez de visitar la capital romana, pero es que somos cuatro personas en este departamento y una regadera y yo me bañé en primer lugar. No sé por dónde empezar aunque por otra parte, diga lo que diga, mucho no se puede discutir con los adeptos del sicoanálisis así que podré irme de turista con toda tranquilidad; cuando les dices algo sobre la teoría te responden que de cualquier forma, ellos lo verifican todos los días en el consultorio, si les dices que tu experiencia en el diván fue nefasta y que sólo perdiste tiempo y mucho dinero y mucha alma, te responden que fue tu resistencia, si les dices que hay maneras alternas de afrontar lo psíquico y lo anímico, te dicen (sin muchas pruebas) que sólo el sicoanálisis es válido, que cualquier otra terapia es inválida. Y la bravura, que me da hoy, es más contestataria, así como esas actrices, escritoras y políticas que en 1971 en Francia declararon haberse practicado de menso un aborto, así hoy declaro que tomo antidepresivos o específicamente, inhibidor de recaptación de serotonina (ISRS) y que es lo mejor que me ha pasado en la vida. (claro, en Estados Unidos o en la mayor parte de Europa, exceptuando Francia, esto no sería ningún escándalo, pero en Argentina o en México, esto es un tabú, porque alguien que estudia filosofía y que ama la literatura debería creer en "la palabra" en "la otredad y la transferencia" (no por nada puse la cita de Levinas, recuperado vanamente por la teoría psicoanalítica, el autor de De otro modo que ser o más allá de la esencia, consideraba al sicoanálisis una forma de pornografía. Hay dos o quizás tres cosas que no soporté del psicoanálisis:
1. El abuso de poder que hay en la transferencia que se disfraza siempre de neutralidad. De eso había caído en cuenta cuando era joven y conocí a una psicoanalista que me dijo que una lesbiana, según Lacan, estaba enamorada de sí misma, algún traumatismo o fijación en el estadio del espejo. Pensé, y sigo pensando, que cualquier chica con deseos por otra chica, estaba jodida si caía en sus "neutrales" garras. Mi psicoanalista era de lo más neutral, jamás me ayudó a resolver ninguno de mis problemas que me impedían vivir - identificaciones maternas, claro, que se esfumaron al mes de tomar ISRS, en el momento del conflicto en Gaza, que me preocupaba y ocupaba bastante, me dijo que yo tenía que escribir en el blog que Israel tenía derecho a defenderse (Bingo, era judía argentina y lacaniana, y en la sala de espera uno podía leer todas las revistas francesas con tendencia de derecha, lo que me daba los argumentos del lado de allá para poderlos contestar). Cuando le conté a un amigo psicoanalista, no me dijo que quizás eso fuera un error de su parte, porque uno no va al psicoanálisis a pagar 70E por semana para que le digan de qué lado ponerse políticamente, me contestó que seguramente era una intervención por algo que estábamos trabajando en el diván.

2. Pero con abuso de poder no me refiero sólo a la neutralidad, sino a esa "infantilización" que hacen del paciente. Lo he platicado con varias amigas que dejaron el psicoanálisis por la psiquiatría o por las terapias y todas compartimos la experiencia de haber sentido una inmensa dependencia, como si ellos o ellas sostuvieran nuestra existencia. Lo que no me pasó ni con la terapista ni con el psiquiatra, ni siquiera con las medicinas - que si algo dan, es la posibilidad de tomar las riendas y de responder como adulto. Vaya, han de saber que la psiquiatría hace sus avances ahí donde el psicoanálisis se queda fiel a sus teorías y conceptos del siglo pasado, un antidepresivo no tiene hoy el efecto que en los 50´s tenía el Valium, no se trata de estar perdido o caminando en las nubes, sino de estar bien, que hombre, somos palabra, sí, pero también somos química - aunque esto último suene menos poético.

3. Cuando llegué a México, en un estado lamentable, con años de desgaste, el sentimiento de estar enclaustrada en la misma escena con distintos personajes, ser presa de una condición nefasta, sentirme vulnerable y al desnudo (claro, no en el sentido levinasiano, sino en un sentido más jodido), leí un libro en casa de mi hermana sobre la histeria. La última frase del libro decía algo así como que la histérica está condenada a la insatisfacción. Ahí fue donde me decidí por la visita al psiquiatra y porque no tenía 15 años para resolver mi angustia y tirar todo por la borda (una amiga pasó 15 años en el diván y luego escribió un libro dedicado a su psicoanalista, qué bonito, qué profundo ese lugar que ocupan en un diálogo de sordos donde ellos aseguran que "escuchan tu deseo"). Cuando le mencioné al psiquiatra la palabra "histeria" soltó una carcajada, me dijo que ese era un término en desuso, del siglo XIX, connotado contra las mujeres. (uf, qué alivio, no estaba condenada a la infelicidad).

4. La falta de compromiso no sólo con el paciente sino con el mundo y lo político. Si han leído el caso Dora, de Freud, un caso fracasado no sólo porque la paciente no vuelve sino por cómo Freud la escucha, cómo la condena desde su falocracia, cómo hace de Mme. K la mujer por excelencia. Pero sobre todo, la falta de empatía con la condición femenina, compárese con MMe. Bovary, de menos Flaubert no dejó de lado ni la realidad económica y política que padecían las mujeres y decía "Mme. Bovary
c´est moi", Freud nunca hubiese dicho "Dora, c´est moi" o "Ich bin Dora". Y El fracaso de Freud con Dora sigue filtrando la teoría y la "cura a las histéricas". Mi primer psicoanalista en México, que no era tan nefasto como la de Paris pero después de un año de análisis llegué a la ciudad luz en un estado de oscuridad total y que hoy por hoy me parece innecesario, no sé si haber padecido tanto, pero sí haber pasado horas en el diván en vez de medicarme en ese entonces, escribe sobre el deseo en la mujer, claro, porque él las escucha desde el diván y desde Freud y Lacan y desde Mme. K.

En fin, nos vamos ahora sí. El otro día estábamos en una cena, entre doctorantes de filosofía, la mayoría de ellos americanos, 7/10 (para las estadísticas) tomaban o habían tomado medicina psiquiátrica, los otros tres de menos conocían a una persona. Pero muchos de mis conocidos mexicanos optan por el mítico sicoanálisis porque tienen pretensiones intelectuales, sí, herencia del surrealismo (que también era bastante misógino, la mujer como origen, como pureza, como tierra madre, etc, etc) De menos en mi experiencia, no hay nada más falso. Lo importante es estar bien, para producir, no es necesario pasar horas en el diván y gastarse una fortuna para escribir poesía o para indagar en uno mismo. No digo que la pura psiquiatría sea la solución, pero hay terapias mucho más cortas y mucho más a favor del paciente. Yo siempre me sentí enferma e inválida en el diván, como mujer y como persona. Fui con una terapista sistémica, no, no era tan "intelectual", pero sus respuestas (porque no jugaba a ser neutral), eran más vitales y creadoras. Pero lo más importante es estar bien para dar, dejar el nombrilismo egocéntrico del diván para vivir la entrega y la vulnerabilidad de otro modo que el de "analizante analizándose".

Este video genial de Liliana Felipe, se lo mandé a mi antigua analista, quien por todos los medios, teléfono, mail trataba de convencerme de que debía volver al diván. Seguramente yo le preocupaba mucho pero más le preocupaba su cuenta bancaria, que 70E a la semana por dos sesiones de 15 a 30 minutos, no son despreciables. En tono prescriptivo me dijo "no pierda el sentido del humor" y yo le mandé este video, como prueba de que podía reírme de toda su presunta seriedad.

21 comentarios:

Horacio dijo...

Por eso tendrías que leer a Zizek para que puedas revalorar el psicoanálisis en los tiempos de la crisis financiera mundial (ja, ya sé que te caga zizek así que esto es medio en broma)...
Interesante: todos los puntos que tocas aparecen, una y otra vez, en la obra de Zizek (psicoanalisis y Marxismo, psicoanalisis y el cuerpo biologico-quimico, etc.)... también ultimamente me he puesto a leer a Althusser que igual y te interesaria por ahí.
Creo que escribiste este post porque estabas de malas de tener que esperar a que tus amigos se ducharan.

Anónimo dijo...

Me gusto mucho el post Miriam.

Todo lo que dices sobre la hostilidad del psicoanalisis hacia las mujeres es muy cierto. Aun hoy, teoricos lacanianos como Zizek o Laclau se aferran al concepto de significante falico para explicar la formula de la sexuacion. Butler se les ha reido en la cara casi literalmente. En un momento del libro Hegemonia, Contingencia y Universalidad Butler dice que le causa gracia el apego de Laclau y Zizek hacia esa categoria lacaniana. Pareciera que, en la discusion, sus falos estan en juego, junto a la categoria de Lacan. Coincido contigo en que debe hacerse una critica devastadora del falocentrismo del psicoanalsis. Sin embargo, me parece que el psicoanalisis aporta a una critica del logos, al escindir al sujeto en una dimension consciente y otra inconsciente --que Althusser quiera hacer luego de eso una ciencia es pura locura suya. Por el contrario, la importancia que el psicoanalisis otorga al discurso, por ejemplo, me parece un problema desde una posicion derridiana critica del logos.

Luego, en terminos mas generales, si creo que el psicoanalisis ha colaborado a criticar ciertas instituciones de la cultura que existian con un relato justificador muy ingenuo. La familia es una de ellas. Creo que en sociedades super catolicas como las latinoamericanas el psicoanalisis es saludable para criticar (y relajar!) los lazos de la familia nuclear. Ademas, creo tambien que el psicoanalisis aporto mucho a que la homosexualidad no sea considerada una enfermedad.

Creo que en ultima instancia me quedo con el psicoanalisis como proyecto de autocreacion, como espacio que habilita cierta reflexividad sobre las propias practicas, pero no mas que eso.

En fin, hay mucho para pensar sobre esto.

Abrazo grande,

Diego

Pd: me preocupa que reacciones contra lo psi en Italia, justamente donde no les vendria mal un poquito de psicoanalisis "descatolizante" ;)

Miriam Jerade dijo...

Mis queridos, me tengo que ir a la cena con amigos queridos, que hablan catalán, valenciano e italiano así que tengo todos mis oídos abiertos y concentrados. A decir verdad, escribí este post sin pretensiones teóricas, para hablar de mi experiencia y en parte sacar mi enojo con esos años jodidos que hubiesen sido más interesantes, más productivos, más amados si me hubiesen medicado (cuando le dije a mi analista que necesitaba medicamentos, y tenía un cuadro de angustia, dijo que eso era para gente sin discurso). Sobre eso quería hablar. Yo creo que la medicación no es contraria al autoconocimiento o a una indagación de uno mismo. Pero creo que la falta de crítica del sicoanálisis puede ser más peligrosa que curativa. Luego la herencia de Freud como pensador, con todas sus cosas, no se pone en cuestión. Sobre todo por la pulsión de muerte y la sexualidad infantil.

Esponjita dijo...

Más que excelente. En este momento comienzo a darlo a conocer entre psicoanalífilos.

Miriam Jerade dijo...

Paloma, qué miedo, seguro que encontrarán mis resistencias y mis traumas. A mí eso, me parece de lo más inmoral, es decir, leer a alguien y ponerlo en un lugar de enfermo y sus palabras de mecanismos de defensa. Ojalá que este post, que como le dije ayer a Horacio, no sé si aquí o en FB, lo escribí rápido, sin releerme y además no tiene pretensiones intelectuales, era una forma de dar testimonio de mi experiencia - por aquello de que la secta, todo lo que no sea psicoanálisis lo demoniza. Ojalá mi reflexión un poco rápida y descuidada, pero que llevo rumiando hace tantos meses, le sirva a alguien.

Miriam Jerade dijo...

En realidad este post no lo escribí pensando en psicoanalistas sino en pacientes-victimas de la transferencia, porque las hay. Tenía un amigo que iba 5 días a la semana a análisis! Una vez hizo un "lapsus telefónico", marcó al analista por error y lo hizo ir inmediatamente. No me jodan!

Miriam Jerade dijo...

Recibí un mail de alguien que me dice que gracias a la escritura pudo salir de la melancolía, sin recurrir a medicamentos o al análisis. Me parece muy bien. Yo - siguiendo con el testimonio- en los peores momentos tampoco podía escribir. Aunque siempre he escrito, todos los días, desde muy corta edad. No creo que exista una dicotomía enfermedad/escritura o escritura=salud espiritual. La escritura puede ser un farmacon (Platon/Fedro dixit). Con la medicación mi escritura también ha cambiado, se ha vuelto más generosa.

Iván dijo...

Hola.

Tu 3er punto me hizo recordar la película "Synecdoche, New York"

Me gustó tu post. Y sí, asi son los psicoanalistas, no todos cabe aclarar.

En fin, así las cosas.

Chelo dijo...

Pues mi maestro Ricardo Blanco, psicoanalista, decía: el psicoanálisis no sustituye la necesidad de alguna sustancia química ("somos también química") es como poner un tornillito, se acomoda y todo funciona. A mi parecer, la diferencia entre la psiquiatría y psicoanálisis equivale a la diferencia entre tener un dolor de cabeza y tener una preocupación. Lo que te resulta sanador para lo primero no necesariamente resulta para lo segundo, y viceversa. Mi experiencia psicoanalítica ha sido excelente, pero me parece necesario que se escriban este tipo de abusos de los que das cuenta. Sí creo que un psicoanalista puede ser un verdadero peligro y es preciso mantener despierta la antenita de la crítica.

Miriam Jerade dijo...

Hola. A ver, escribí este post tan rápido (y sin releerlo) que no distinguí varios niveles en esta crítica y me doy cuenta por los comentarios. Intentaré aclararme.

1. Por una parte, es cierto, no se puede hablar de LOS psicoanalistas en el sentido en que cada uno trabaja distinto y cada experiencia es única, mi intención no era hacer una crítica barata estilo TODOS los psicoanalistas son nefastos. Puedo decir que yo tuve dos, al que vi en México incluso le guardo cariño y cuando alguien me pide una referencia, les doy siempre su número.

2. Mi crítica es no sólo a los psicoanalistas sino al psicoanálisis en general, a cierto dogmatismo, empezando por demonizar la medicación. Chelo, yo conozco bien a Ricardo Blanco, fue mi maestro también, hice mi servicio social con él, pero pocos, muy pocos, opinan como él.

3. La crítica más importante quizás, la que está en el fondo de todo esto y que Diego entendió muy bien, es al falocentrismo que rige la teoría psicoanalítica y que no se ha cuestionado lo suficiente. Pensar que la mujer es envidia del falo, o seguir usando un concepto tan problemático como el de histeria.

4. Algo que quizás no dejé claro y le contesto ahora mismo a Horacio, no estaba cuestionando la herencia de Freud y la capacidad de la teoría para analizar fenómenos. Yo este año leí muchísimo a Freud, sobre todo para entender el deseo-placer del asesinato. La crítica que hace a la religión, o a la sociedad o a la familia, como decía Diego, sigue siento fructífera. Mi problema es con la clínica.

Miriam Jerade dijo...

(sin acentos)se me olvidaba decir que todos los psicoanalitas que tenia en mente para hacer este post, eran lacanianos. Quizas sea un dato importante que agregar.

Miriam Jerade dijo...

Discutiendo con psicoanalistas, cada día los argumentos son más patéticos, ahora resulta que la histeria no es una enfermedad sino una ESTRUCTURA DE LA PERSONALIDAD, lo que no ayuda sino que agrava la cosa. Ahora bien, que quede claro que no estoy condenando todo tipo de terapias, sino el dogmatismo psicoanalíticos y especialmente el lacaniano. Que luego hay cuadros muy tristes de esa gente que nunca ha hecho un trabajo sobre sí misma, y que van por la vida repitiéndose, inconscientes de los motores de sus actos.
Otro punto contra el psicoanálisis, conozco gente, una compañera de la prepa, ahora tiene un consultorio, porque cualquier pelajustán se convierte en psicoanalista con tal de que tome una maestría o un diplomado. De esa gente que ves en facebook y sólo por sus fotos te das cuenta de que nunca ha hecho un trabajo sobre sí misma - digo, salir en fotos en bikini apretando las tetas y poner "la pila no se acaba a los 30" y luego creer que estás capacitada para escuchar a alguien...Qué chinguen a su madre!

Rosy dijo...

Hola Miriam,
Me parece más que interesante tu experiencia con el psicoanálisis. En lo personal, después de la muerte de mi esposo y mis padres, nada ha sido igual, me ha costado muchisisimo levantarme y ver que mi vida sigue, diferente pero sigue, y me ha dado pavor ir a una terapia o a un psicoanalista pues tengo miedo de medicarme. Tal vez si hubiera, como tu dices, ya estado medicada, me hubiera ahorrado estos momentos de total angustia en la que a veces me encuentro,esos momentos de oscuridad e inseguridad en la que la muerte y sus consecuencias me ha dejado.
Me encanta leer lo que publicas, pues muchos no nos atrevemos a decir lo que sentimos. Gracias!

Miriam Jerade dijo...

Rosy, creo que quizás mi post se escucha más radical de lo que es. Mi experiencia con la analista, sobre todo en Francia fue nefasta, en México no fue así pero de cualquier forma, me opongo al dogma psicoanalítico contra la medicación, si me hubiesen medicado hace 8 años cuando empecé a ir, otra cosa hubiera sido. SIN EMBARGO (en mayúsculas), los medicamentos no hacen el trabajo interior que muchas veces es importante. En mi caso, había una depresión, sufría sin razón, me sentía incapacitada para el amor y la vida y encerrada en el dolor. En TU caso, porque te conozco, no es sin razón, no te recuerdo en mi infancia como una mujer deprimida, la muerte de tu esposo y de tus padres en los mismos años SI es motivo de tristeza y de duelo. Ahora bien, eso se tiene que vivir, no te lo puedes curar, lo tienes que atravesar. En ese sentido, una terapia, y no hablo de un psicoanálisis lacaniano con todos sus recovecos sino de alguien que pueda escucharte y acompañarte en el proceso de duelo, puede ser una bella experiencia, muy liberadora. Tampoco me opongo a todo tipo de terapias, como decía en mi comentario anterior, hay gente que me da mucha lástima porque no se decide a trabajar su vida interior y va por la vida como ciego repitiéndose o culpando al mundo de sus incapacidades. Creo que es por casos. Mi hermana Esther fue a un psicoanálisis, ella por ejemplo no hubiese necesitado medicamentos, y su experiencia fue muy positiva.
Un abrazo fuerte
Miriam

Miriam Jerade dijo...

Rosy, se me olvidaba. Ahora que estás en EU puedes encontrar terapistas muy buenos. Allá no tienen la tradición lacaniana que rige en Francia, en Argentina y en México. Hay otros teóricos, que yo no he leído, como Winnicott y creo que su metodología y sus presupuestos teóricos son distintos. Puede ser una experiencia liberadora.

Miriam Jerade dijo...

Por cierto, duden de que puedan tener un diálogo así con un psicoanalista, sobre todo lacaniano, tienden a una defensa narcisista de sus teorías respondiendo con frases oscuras y autoreferenciales. Lo que pasa es que después de 9 años de estudiar filosofía, está difícil de que la impresionen a una con un juego de palabras...

Anónimo dijo...

Lo que me pregunto ¿es que piensan pasarse tanto tiempo discutiendo los méritos o fallas del psicoanálisis como han pasado en el diván?

¡Quó flojera! mejor me voy a jardinear.

Yo, después de más de medio siglo (¡50+ años! entre sillón y diván) llegué a UNA conclusión(no "LA conclusión"): a pesar de hay más de un camino que lleva a Roma - no todos los sapos son príncipes.

El psicoanálisis requiere demasiados besos para descubrirlo.

Miriam Jerade dijo...

No me gustan mucho los anónimos, prefiero quien firma, aunque sospecho que es la tía Norma. No, no nos vamos a pasar cinco años discutiendo el psicoanálisis, me tomó sólo 30 minutos escribir esto y lo hice no para llegar a LA conclusión sino para compartir mi experiencia, que creo es la de muchas personas.

siempreconhistorias dijo...

Totalmente de acuerdo con tus aseveraciones respecto a la compatibilidad de la medicación y el discurso, Miriam. Ya está bien, de que tengamos que ser las magníficas puras que no se medican, las mujeres capaces de todo y siempre dolientes. ¡Ya está bien!
Un beso.

Miriam Jerade dijo...

Pero no sólo las mujeres, también los hombres.

Miriam Jerade dijo...

Al final volví al psicoanálisis, todo esto es un ejercicio de escritura...