
La semana pasada releí Precarious Life. The Powers of Mourning and Violence de Judith Butler (existe traducción al español). Lo había leído cuando salió en el 2004 y hace poco releí el capítulo sobre Levinas para un seminario que impartí, pero fue en esta segunda lectura donde pude comprender mejor las reflexiones de Butler que tienen como punto de partida las reacciones y las acciones en respuesta a los ataques a las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001. En el prefacio escribe:
That we can be injured, that others can be injured, that we are subject to death at the whim of another, are all reasons for both fear and grief. What is less certain, however, is whether the experiences of vulnerability and loss have to lead straightaway to military violence and retribution. There are other passages. If we are interested in arresting cycles of violence to produce less violent outcomes, it is no doubt important to ask what, politically, might be made of grief besides a cry of war.
Lo interesante del punto de vista de Butler es que muestra que la vulnerabilidad y la agresividad son el punto de partida de la vida política, hay una universalización de la vulnerabilidad a través de la noción - o mejor dicho, la tensión- del rostro en Levinas. El rostro significa y no significa otra cosa que el mandamiento "no matarás", pero esto porque el encuentro con la desnudez del rostro del otro significa a su vez su exposición a mi violencia, la vulnerabilidad. En este sentido, nuestra vulnerabilidad es real, así como también lo somos políticamente - lo que experimentaron los habitantes de Manhattan o lo que experimentan los israelíes ante las bombas cotidianas-, sin embargo, la percepción de la amenaza es poco objetiva y políticamente está organizada por imágenes, discursos y representaciones que niegan y excluyen la vulnerabilidad del otro. La soberanía es en cierto sentido una estrategia para hacer de la seguridad propia un consentimiento al asesinato.
Una política del duelo es oponerse a un tratamiento diferencial de las vidas, a la idea y la práctica que sostienen que ciertas vidas valen más que otras o que ciertas muertes no son dignas de lamento - y eso fue lo que me costó trabajo entender en un principio de los análisis de Butler, el hecho de transformar una realidad psíquica o emocional en un análisis del poder. Sin embargo, es innegable que todo poder y toda cultura se erigen a partir de duelos, sí, hay duelos nacionales - en el sentido de la perdida, de la incorporación y de la melancolía. Butler intenta pensar una comunidad política compleja a partir del duelo como responsabilidad ética, de un sentido del mundo como morir en mano de otro y morir por el otro. De alguna manera, una política del duelo es siempre poner a Antígona versus Creón, su lucha por darle entierro a los muertos, como si sus muertes nos persiguieran en vida, cual espectros.
Lo que le inquieta a Butler - lo que es realmente inquietante- es cómo se pierde el sentido de la vulnerabilidad del otro, de su vida al grado de volvernos indiferentes al sufrimiento. El libro de Butler no sólo responde a las reacciones al 11 de septiembre, en particular a la nominación de "terroristas" para consentir la guerra y las exclusiones internas, como si los actos del Estado o del ejército americano no pudiesen ser llamados también "terroristas" y que además llegó incluso a legitimar realidades contrarias a toda democracia como Guantánamo, que en realidad no son contrarias sino constitutivas de la excepcionalidad de la soberanía.Hay un segundo eje que recorre todo el libro: la cuestión palestina. No sólo en el capítulo donde defiende que un judío pueda criticar los actos del Estado de Israel sin ser tratado de self-hater (auto-odio), sino por la pregunta que está detrás de su análisis: ¿por qué somos indiferentes a las muertes de los palestinos asesinados por el ejército israelí? ¿cómo se operó una selección donde aquellos que practican el Islam son excluidos de lo humano? Otras veces antes en este blog he hablado de esa histeria sobre todo en las comunidades judías tradicionales de no sólo negar la vulnerabilidad del pueblo palestino sino a imaginar un peligro y una amenaza completamente desbordadas de toda objetividad que además olvida la diferencia de fuerzas y de capacidad militar del ejército israelí y minimiza el sufrimiento del pueblo palestino.
El otro día leí un artículo en el Jerusalem Post que dice que el 50% de los jóvenes israelíes entre 15-18 años piensa que los árabes no deben tener los mismos derechos. Pienso que esto no sólo es una muestra de los jóvenes sino también de lo que escuchan en casa, en la escuela, de los medios de comunicación en Israel, etc. Esto no sólo muestra una fractura de la democracia israelí, sino quizás, una perversión del trabajo de duelo posterior al holocausto, aunque la verdad me incomoda hablar en estos términos psicológicos. Lo que es grave es que en la narrativa del sionismo la existencia del Estado de Israel es necesaria para que no se repitiera la historia de los judíos alemanes. Y si bien hay que decir esto con mucho cuidado y si bien es complicado comparar la crueldad de los campos de concentración y exterminio con lo que sucede hoy en Israel, no he dejado de pensar en ciertos aspectos de la Alemania nazi, no sólo una juventud que expresa abiertamente que los árabes no deberían tener los mismos derechos, sino esos check points donde los palestinos cruzan a diario y esperan horas antes de ser revisados y humillados, en una decisión policiaca el destruir casas y matar a familias enteras. En este sentido me parecía antes muy sospechoso cómo se hablaba en algunos círculos de la UNAM de políticas del duelo o de políticas de la memoria, y hacían caso omiso de ciertas realidades políticas, o mejor dicho, hacían una poética de una ética y una política estetizante sin pensar la soberanía, haciendo de Auschwitz un paradigma del horror que sin embargo impedía el reconocimiento de otras violencias más actuales. Si bien una política del duelo es siempre tributaria de una poética, de una dimensión de la lengua que de testimonio de la violencia, que desgarre la lógica y la lengua del consenso al consentimiento al asesinato.
9 comentarios:
Querida admirada, eres la niña filósofa más endemoniadamente lúcida y valiente que pueda imaginar.
Gracias por ser Miriam, y por permitirnos acceder a tus reflexiones.
Un abrazo,
Gracias a ustedes y a ti, por seguirme durante tanto tiempo en los que he ido y venido con el mismo tema, tratando de decir cada vez algo más lúcido (y menos lúcido, siguiendo a Levinas quien decía que la lucidez en filosofía se podía traducir en un cálculo de guerra).
Un abrazo
Gracias Miriam por el post, super interesante como de costumbre.
Siempre tengo un problema con la etica levinasiana y es la cuestion del rostro. Los animales no tienen rostro para Levinas y Derrida marca muy bien ese limite de su etica. Ergo, toda politica informada por una etica del rostro levinasiana tiene que estar alerta sobre el sesgo humanista inscripto en esa etica.
Y eso incluso mas alla de Bobby, el perro del campo de concentracion, al que Levinas alberga en su pensamiento generosamente, pero solo como sitial de una mirada que reconoce la humanidad del ser humano incluso cuando este ultimo esta siendo des-humanizado al extremo.
Gracias por hacerme pensar.
Abrazo grande.
Diego
Diego,
Estoy totalmente de acuerdo contigo. La ética levinasiana tiene muchas taras pero también da lugar a una reflexión profunda sobre la ética y la política, con la cual Derrida está en deuda (no lo digo yo, lo dice él). Como todos los grandes, creo que no hay que descartar toda la filosofía ni tampoco hacer como los levinasianos que pasan por alto cualquier crítica. (no sólo el humanismo que mantiene la ética de Levinas, aunque creo que a partir de su filosofía se puede hacer una crítica muy severa al humanismo, sino de su pensamiento político, en muchas ocasiones exasperante, él tiene en mente un sionismo mesiánico y una idealización del judaísmo y del pueblo judío que me parecen insoportables). Pero hay que pensar, porque justamente a través del rostro se puede pensar una ética más allá de la ontología y eso es capital. Un abrazo de vuelta.
Diego, te recomiendo leer "Adiós a Emanuel Levinas", ahí Derrida hace análisis muy interesantes de cómo interpreta la ética levinasiana. Te copio dos párrafos - te los saco del capítulo que ahora escribo de la tesis y si te interesa la relación Levinas-Derrida, te lo mando cuando lo termine.
"Si on se fie et se lie à une Loi qui ne nous rapporte qu'au semblable et ne définit la transgression criminelle ou cruelle que dans ce qu'elle vise de semblable, cela veut dire, corrélativement, qu'on n'a d'obligation qu'à l'endroit du semblable, fût-ce de l'étranger comme semblable et « mon prochain », ce qui, de proche en proche, comme nous le savons, intensifie en fait nos obligations à l'égard du plus semblable et du plus proche". (p.155)
"Plus d'obligation à l'endroit des hommes que des animaux, plus d'obligation à l'endroit des hommes proches et semblables qu'à l'endroit des moins proches et des moins semblables (dans l'ordre des probabilités et des ressemblances ou des similitudes supposées ou phantasmées : famille, nation, race, culture, religion)". (p.155)
Muy interesante tu reflexión, Miriam. Justamente hoy platicaba con mi esposo sobre la cultura judía sionista americana aquí en EE.UU. y como ha tomado la forma de la derecha estadounidense que no ve al otro, y que cuando lo ve, no lo respeta del todo. Entre algunas de las cosas que más nos preocupa es justamente la tendencia ciega pro-estado israelita. Claro que me ha tocado ver, cuando asistía a las aulas aquí en Columbia, a los ultra liberales tomar partido ciego por los palestinos y pecar de lo mismo pero al revés. ¡Qué problema! Claro que yo estoy de visita en esta plática porque no conozco ni la filosofía ni todos los detalles de tan larga y dolorosa historia...pero por eso me gusta mucho leerte y I look forward to your next post! Abrazos.
Ay Adela, no sabes lo que ha sido este año para mi, el blog vivió todas esas crisis, porque claro, entre la cultura sionista americana o mexicana, en la que me educaron, los mails absurdos que recibía de familiares y esa ultra izquierda antisemita, no sabía qué decir y por más que trataba de decir algo lúcido, además atravesé una crisis personal muy fuerte y por mucho desequilibrio. Entre otros desequilibrios a un grupo de intelectuales en México se les ocurrió como gesto el adoptar a un niño palestino muerto, y yo me uní en un principio; siento que ese error todavía me persigue. Así que entre el fascismo de los sionistas - capaces de decir que había que sostener a Sarah Palin porque iba a estar contra los palestinos-, la ultra izquierda mundial que escondía su antisemitismo con una crítica a Israel como si fuese el estandarte del capitalismo y del liberalismo - La Jornada dio ejemplo de estupidez publicando a Jalife Rahmé- y el pathos de lo del niño palestino muerto que es patético, no sabía ni a dónde meterme. Y lo peor fueron los intelectuales que critico en este post, capaces de linchar a cualquiera que se pronuncie sobre el tema, los que se atreven a hablar y a publicar (a ganar puntos conacyt, pues) de políticas de la memoria y del duelo, sobre todo judíos, que consintieron o con silencio o con una retórica selectiva de la memoria. Por eso prefiero a Butler, porque políticamente es comprometida y teóricamente es asertiva y sobre todo, hace un análisis no para significarse como víctima o como apóstol de nada sino para significar de otra manera el mundo.
El próximo post, lo publicaré en la semana y es sobre recetas vegetarianas, está dedicado a ti.
Saludos a Christian y un abrazo a ti.
Ay, Miriam. Lamento mucho saber lo que atravesaste. Pero tu post indica que has encontrado un mejor lugar. Butler, sin duda, es una de las grandes pensadoras. Tuve el gusto, placer, honor de sentarme a su lado cuando vino a Columbia hace unos meses. Su expresión oral es de una claridad que rara vez he visto. El evento era pequeño, sólo para estudiantes de posgrado, porque Columbia le ha hecho una oferta para que se venga a dar clases aquí, y nos trató a todos como sus iguales, nada de aires ni de tonterías de ese tipo. Christian la escuchó hablar precisamente sobre el tema de Israel en octubre cuando lo de Habermas. Dice que fue la mejor de todas precisamente porque tomó una postura tan firme y se alejó de la autocomplascencia de la memoria selectiva y de la xenofobia escondida.
Espero con ansias el post vegetariano...y mientras tanto, espero que pronto pase la amargura de la mala pascua.. Un abrazo grande, Adela.
Adela, qué gusto leerte por aquí. Yo vi a Butler en tres ocasiones aquí en Paris, sí, muy clara y muy humilde. En una discutió cosas de psicoanálisis con Monique David-Menard y en la última presentó su libro, "Frames of war" que aún no consigo - y es que tengo una pila de libros por leer además-. La conferencia que escuchó Christian es muy buena, creo que es de la que hablas y se puede escuchar aquí:
http://blogs.ssrc.org/tif/2009/11/02/rethinking-secularism-audio/
Un abrazo
Miriam
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