lunes, febrero 01, 2010

32


Hoy, 1 de febrero, (י"ז בשבט) es mi cumpleaños 32, que me encuentran alegre, ligera, apasionada. No cabe duda que con los treintas y los treinta y tantos comienza lo bueno, uno sigue siendo joven pero es menos patético. Ayer fuimos a festejar al Lou Pascalou, pasamos una tarde deliciosa con jazz. Gracias a los que me acompañaron. A Kailey por el pastel (Kailey´s carrot cake, mi favorito), a Walter por las flores - siempre es lindo recibir flores-, a las amigas que apoquinaron para comprarme "Idille" de Guerlain - siempre quise tener una esencia del perfumero de la Recherche de Proust-, a Corine por el chocolate Crème brûlée que me estoy comiendo con mucha culpa porque ya ven que el invierno se acumula en la cintura, al sol que a pesar de la nevada de esta mañana salió. A esa mujer que se sentó en la mesa de al lado después del concierto a cantar en árabe (por suerte apareció un vende-rosas para regalarle una blanca). Nunca pudimos intercambiar palabra con ella, no hablaba lengua ninguna, una alcohólica insoportable que terminaron por sacar a la calle - momento dramático del cumpleaños, tenía que haber uno.
Gracias a Virgil y a Vladimir por quedarse hasta medianoche para brindar y a Momo, el dueño del bar, por los shots de vodka, jugo de fresa y salsa búfalo, diseñado para esta chilanga.
Y muchas gracias a Alberto y a Sara por el disco de Tom Waits ("Glitter and doom Live) y más gracias a Sarah por los poemarios. (otros regalos de universo de lo virtual, amigos por blogs que se vuelven de carne y hueso y de alma).
Cuando Walt Witman tenía razón
Si bien no maldigo la memoria
maldigo, sí, todos los hitos
y todas las asquerosamente puntuales
fases en las que llegaste
con premeditación y alevosía

Si somos
y otras no somos
para llegar luego a no ser nada,
por qué
te quedaste.

Así, siempre resignados,
se quedó mustia la ignorancia
y el saber
a ciencia cierta
qué difícil es admitir
que uno se va quedando solo
o casi solo
algunas veces.

No estamos hartos.
No somos y no fuimos
porque jamás comprendiste
por qué muere una libélula
a tu lado
con el pulmón lleno
de óxido.

Si bien no maldigo la memoria
maldigo, sí, todas las impuntuales
palabras de tu boca.

Si soy o no
lo saben todos los rostros
de los bares que frecuento,
porque me miran
y va cayéndose a trozos
el corazón que me sostiene
con las alas partidas
a pedazos.


Sara Herrera Peralta, La selva en que caí.
(pronto hago un post de su último poemario)

9 comentarios:

sara dijo...

Hermosas las fotos, Miriam, felicidades de nuevo, gracias por poner versos y feliz de que sigamos encontrándonos por esta mágica ciudad que compartimos. Un abrazo fuerte, fuerte y besos!

Miriam Jerade dijo...

Gracias Sara. Los poetas como tú nos regalan siempre, y no sólo en el cumpleaños, la sinceridad hecha palabra. Abrazos y hasta mañana o pasado en la BNF. (hoy no fui, faltaba más)

Irad dijo...

Miriam:

Se ven muy bien las fotos de la fiesta. Se puede observar que la estabas pasando muy bien. Por ahí veo también a Miguel Tapia (ni modo: Culiacán presente en París).

Saludos!!

DIBOUK dijo...

Una vez más, feliz cumpleaños querida!!! te mando un abrazo y un beso enormes. Me encantó tu post... mi pequeño diccionario.

sergio astorga dijo...

Miriam, un aleatoria abrazo recibe con cariño.
Sergio Astorga

Anónimo dijo...

Que sigas disfrutando...Feliz Cumpleaños Miriam Preciosa!!


Un abrazo.


Nely Rubio

Miriam Jerade dijo...

Gracias a todos por sus felicitaciones. Y desde Culiacán!!! En efecto, vino su representante. Abrazos.

twofoldedness dijo...

¡Qué bien te la has pasado! ¡Muchas felicidades! Y que el resto del año te siga encontrando apasionada, ligera, feliz.

Jesús dijo...

Pero, entonces, ¿te felicitamos por el 1 de febrero o por el 17 de shvat de cada año? Vamos, que si hay que felicitar por ambos, se felicita. Solo faltaría...

PD: Y perdona que llega tarde a felicitar. No sé por qué se me pasó. En qué andaría yo liado...