










Hoy, 1 de febrero, (י"ז בשבט) es mi cumpleaños 32, que me encuentran alegre, ligera, apasionada. No cabe duda que con los treintas y los treinta y tantos comienza lo bueno, uno sigue siendo joven pero es menos patético. Ayer fuimos a festejar al Lou Pascalou, pasamos una tarde deliciosa con jazz. Gracias a los que me acompañaron. A Kailey por el pastel (Kailey´s carrot cake, mi favorito), a Walter por las flores - siempre es lindo recibir flores-, a las amigas que apoquinaron para comprarme "Idille" de Guerlain - siempre quise tener una esencia del perfumero de la Recherche de Proust-, a Corine por el chocolate Crème brûlée que me estoy comiendo con mucha culpa porque ya ven que el invierno se acumula en la cintura, al sol que a pesar de la nevada de esta mañana salió. A esa mujer que se sentó en la mesa de al lado después del concierto a cantar en árabe (por suerte apareció un vende-rosas para regalarle una blanca). Nunca pudimos intercambiar palabra con ella, no hablaba lengua ninguna, una alcohólica insoportable que terminaron por sacar a la calle - momento dramático del cumpleaños, tenía que haber uno.
Gracias a Virgil y a Vladimir por quedarse hasta medianoche para brindar y a Momo, el dueño del bar, por los shots de vodka, jugo de fresa y salsa búfalo, diseñado para esta chilanga.
Y muchas gracias a Alberto y a Sara por el disco de Tom Waits ("Glitter and doom Live) y más gracias a Sarah por los poemarios. (otros regalos de universo de lo virtual, amigos por blogs que se vuelven de carne y hueso y de alma).
Cuando Walt Witman tenía razón
Si bien no maldigo la memoria
maldigo, sí, todos los hitos
y todas las asquerosamente puntuales
fases en las que llegaste
con premeditación y alevosía
Si somos
y otras no somos
para llegar luego a no ser nada,
por qué
te quedaste.
Así, siempre resignados,
se quedó mustia la ignorancia
y el saber
a ciencia cierta
qué difícil es admitir
que uno se va quedando solo
o casi solo
algunas veces.
No estamos hartos.
No somos y no fuimos
porque jamás comprendiste
por qué muere una libélula
a tu lado
con el pulmón lleno
de óxido.
Si bien no maldigo la memoria
maldigo, sí, todas las impuntuales
palabras de tu boca.
Si soy o no
lo saben todos los rostros
de los bares que frecuento,
porque me miran
y va cayéndose a trozos
el corazón que me sostiene
con las alas partidas
a pedazos.
Sara Herrera Peralta, La selva en que caí.
(pronto hago un post de su último poemario)



9 comentarios:
Hermosas las fotos, Miriam, felicidades de nuevo, gracias por poner versos y feliz de que sigamos encontrándonos por esta mágica ciudad que compartimos. Un abrazo fuerte, fuerte y besos!
Gracias Sara. Los poetas como tú nos regalan siempre, y no sólo en el cumpleaños, la sinceridad hecha palabra. Abrazos y hasta mañana o pasado en la BNF. (hoy no fui, faltaba más)
Miriam:
Se ven muy bien las fotos de la fiesta. Se puede observar que la estabas pasando muy bien. Por ahí veo también a Miguel Tapia (ni modo: Culiacán presente en París).
Saludos!!
Una vez más, feliz cumpleaños querida!!! te mando un abrazo y un beso enormes. Me encantó tu post... mi pequeño diccionario.
Miriam, un aleatoria abrazo recibe con cariño.
Sergio Astorga
Que sigas disfrutando...Feliz Cumpleaños Miriam Preciosa!!
Un abrazo.
Nely Rubio
Gracias a todos por sus felicitaciones. Y desde Culiacán!!! En efecto, vino su representante. Abrazos.
¡Qué bien te la has pasado! ¡Muchas felicidades! Y que el resto del año te siga encontrando apasionada, ligera, feliz.
Pero, entonces, ¿te felicitamos por el 1 de febrero o por el 17 de shvat de cada año? Vamos, que si hay que felicitar por ambos, se felicita. Solo faltaría...
PD: Y perdona que llega tarde a felicitar. No sé por qué se me pasó. En qué andaría yo liado...
Publicar un comentario en la entrada