
Hoy fuimos a escuchar a Gayatary Ch. Spivak. Fue una charla más bien intelectualobiográfica, habló de sus proyectos, de su activismo político, del origen de sus libros y de sus conceptos.Fue maravillosa, inmanente, como son los americanos, aterrizada, "down to earth" como dicen ellos. Me sentí sólo un poco decepcionada porque Spivak no contestó a la pregunta a propósito del referendum sobre la burka que tendrá lugar en estos días en Francia. No esperaba de una mujer tan inteligente como ella que contestara "a favor" o "en contra" con alguno de los clichés que polulan en estos días, sino que me parece que hay algo de la teoría del subalterno que se puede aplicar a la burka, así como a la peluca y a la falda larga en el caso de las ortodoxas judías y a los senos bendados y el pelo cubierto en el caso de las monjas. Saliendo de ahí discutí con mi amigo Amr, que es egipcio, me contaba de una prima suya que se volvió religiosa y ahora usa la burka, que tuvo que ir al Liceo francés donde estudia su hijo para hablar con el director, que estuvo muy intrigado por esos ojos azules y por la mujer que se escondía detrás. Algo me conmovió de esa charla, nunca había imaginado a las mujeres con burka hablar, ya el hecho de que tengan tapada la boca hace difícil imaginar su discurso.
Yo entiendo la teoría del subalterno (inspirada en los escritos de Gramsci), como un problema complejo de la relación entre el poder y el discurso y el discurso y la identidad. Por una parte, el subalterno no accede o está excluido del discurso dominante, del mainstream. Por otra parte, el subalterno se define a sí mismo con este discurso, es decir, construye su identidad en base a éste. Por lo tanto, la deconstrucción se vuelve aquí central y políticamente activa, por una parte, es necesario analizar y romper con ese discurso dominante, y por el otro lado, es necesario hacer una especie de introspección rebelde para romper con ese discurso impuesto - lo que nunca se puede hacer de manera total-, y hablar desde otro lugar.
Ahora bien, cuando uno le pregunta a una mujer ortodoxa judía, en mi experiencia, ellas te dicen que ELIGEN cubrirse los cabellos y usar ropa holgada por respeto a sus maridos y a sus hijos, que esa vida las hace felices (la felicidad así nombrada siempre es tramposa). Pero me imagino que al igual que la burka o que el hábito, el propósito de esto es que las mujeres no sean tentación para los instintos masculinos - o sea, para esos perros en celo que no se pueden contener y, en el caso de la monja, para Dios que sólo podría dialogar con un hombre y con una mujer que niegue su corporeidad femenina, sus senos y su cabello y se asemeje lo más que se pueda a un varón. (aunque sea la Madre superiora es subalterna a la jerarquía eclesiástica y por lo general se dedica a disciplinar y a transmitir ese discurso de poder a otras mujeres.
¿Por qué los hombres no usan faldas largas, sus nalgas también nos excitan? ¿Por qué son las mujeres las que tienen que taparse para evitar sus erecciones? ¿Por qué si Dios creó a la mujer, con todo y la vulva adentada (dixit Tertuliano), ella se tiene que negar para entrar en contacto con lo divino?
No, no acepto ni la burka, ni la peluca, ni el hábito de esas mujeres que han internalizado el discurso falocéntrico. Y que además, en el caso de las musulmanas y de las judías sólo se permiten la sensualidad o la feminidad para con un hombre con la finalidad de procrear. Algo que dijo Spivak, muy importante, es que el discurso heteronormativo de la reproducción es el primer dispositivo de sumisión social.
Rosa salvaje soy yo...( los lectores de este blog que no vieron la telenovela, se perdieron el chiste)
8 comentarios:
Desde una perspectiva histórica más que filosófica, aunque no menos política, a mí siempre me ha llamado la atención de dónde surge el burka donde nunca ha habido burkas, como en la «identidad» recibida de buena parte, si no todas, de las emigradas de confesión musulmana en Francia. Y antes de llegar al burka, qué significados se imprimen a lo que ha habido mucho antes de que hubiera burkas y, sobre todo, donde no han llegado los burkas pero sí las حجابات y qué representan. No sé si me explico...
Por cierto que yo sí he oído la voz de las mujeres con burka: fue cuando estudié en Mánchester y eran, en su mayoría, «compañeras» del Departamento de Árabe (yo estaba en el Centro de Estudios Judíos, en los mismos pasillicos) y, en porcentaje enorme por lo que averigüé a base de indagar por curiosidad, conversas recientes y de origen fundamentalmente negro y caribeño (jamaicanas, &c.) Y con un acentazo mancuniano que tiraba tanto de espaldas como el acento de bainlieue que les oí a las dos únicas mujeres con burka con las que me he cruzado en mi vida en París.
Respecto de la צניעות, que es el concepto de la halajá que sirve de andamio a lo que dices que te dicen las judías ortodoxas, yo tengo un amigo judío ortodoxo en Jerusalén cuya mujer (inteligente y de remate bella, por cierto) se dedica a la educación sexual entre el sector ortodoxo del judaísmo practicante. Nombro primero al amigo porque primero lo conocí a él, que conste. Digo todo esto por si pudiera servir de apoyo a alguna reflexión contradictoria de lo que dices, por mucho que en el fondo (¡y en las formas!) esté de acuerdo contigo.
En fin, todo esto no es más que un apañito: porque tenía pensado escribir sobre una cosilla que puede tener relación con esto (desde el punto de vista judío ortodoxo) y porque, para qué engañarnos, me da cierta envidia que puedas ir a oír a la Spivak. Chica, qué quieres, envidiosillo que es uno...
Ay Jesús, pues te digo que te regreses a la BNF para que andemos la vida parisina. Bueno, en algún lugar de tus múltiples trayectos te toparás a Spivak. A mí me impresiona tu capacidad de linkear - disculpen el anglicismo espanglish-. Entiendo bien lo que me quieres decir con estos links, por una parte el presidente de Tunez como redentor de las mujeres, por otra, los velos - que no son la burka-, que las feministas islámicas, algunas de ellas, también reivindican pero no desde la mirada masculina u occidental, sino dándole otro significado, a eso me refería con la exigencia de deconstrucción en cuanto a la teoría del subalterno.
Aún así, sé que hay mujeres judías ortodoxas universitarias, brillantes y hermosas (incluso las mujeres con burka pueden ser hermosas y creo que al final estas cosas producen el efecto contrario del que buscan porque uno y una anda ahí imaginando cómo será el rostro, por eso el profesor francés se quedó alucinado y obsesionado con los ojos azules de la mujer.
Sin embargo, aunque la esposa de tu amigo o tu amiga den clases de sexualidad, lo que me preocupa es el contenido que tienen. Es cierto que frente al catolicismo, la sexualidad tiene un sentido más bello en el judaismo, no de pecado sino de unión con la shejina. Pero aún así, mi punto no es sobre la sexualidad ni sobre el rol de la mujer religiosa, sino sobre las razones que están detrás de estas prácticas. Yo amo a Sor Juana, que era una rebelde maravillosa. La cuestión es que lo que no veo otra razón de la existencia de la burka, el hábito o la peluca y falda larga que un argumento falocéntrico en torno a la mujer como provocación, objeto del deseo,etc. Y me parece triste que una mujer, incluso inteligente, asuma esto y lo sostenga en su propio cuerpo.
La mujer de tu amigo no es tan ortodoxa porque usa pantalón, lo que normalmente está prohibido.
Saludos muchos y neshikot.
PD. En mi counter me sigue saliendo que estás en Canarias, en Leida, en Tenerife...
Entiéndase bien, la modelo estaes preciosa y se sabe una mujer bella, esa es su actitud. El problema es por qué el cabello tiene que ir cubierto...Y claro, cada día se inventan otra los ortodoxos de todas las religiones, sobre todo semitas, si van de mal en peor, si antes usaban un velo en la cabeza, ahora un velo en todo el cuerpo.
Jesús, las respuestas se me ocurren después (como decía Pascal? creo que sí, o de menos Bergson, pero en el sentido de la espontaneidad de la acción). O sea, yo no quiero oponerme a la burka con el mismo discurso que hay aquí de la secularización, porque estoy muy consciente de que la política y la economía tienen fundamentos teológicos secularizados y obliterados. No, el mundo librepensante y liberal tiene sus demonios, como bien lo mostró Goya. No, por eso estoy apelando a Gayatari, que hoy me pregunto por qué habrá guardado silencio al respecto...
Me perdí el chiste, querida, pero me comí el texto y lo que me queda. Qué buena eres Miriam. ¿No te duele la cabeza?
Un beso fuerte.
Muy fuerte.
Ellas hablan, pero me sigue dando horror una mujer con burka.
Sobre lo del linqueo, no hay misterio: puesto que la censura social me impidió dedicarme cabalmente a los oficios para los que la naturaleza me ha dotado – gastrónomo y erotónamo –, me tuve que dedicar a ser documentalista. El resto es derivación.
Más relacionado con la substancia del post, ya decía yo en el primer comentario que en el fondo y en las formas estoy de acuerdo contigo. En las formas porque no creo que haya que andarse con componendas en la crítica de la discriminación, de la subordinación y de la falocracia (hay algunos seres dotados de falo que agradeceríamos la victoria final contra la falocracia: con la pereza que me da ser el macho dominante...) Y por eso mismo estoy de acuerdo en el fondo, claro.
Ahora, una cosa es la crítica acerba y otra intentar entender los fenómenos sociales: explicar no es lo mismo que justificar. Y, aunque no has entrado en el actual debate público en Francia sobre el burka (ni yo querría entrar: quizá con decir que el fundamento es una mera patochada, una cortina de humo, baste) creo que el documental sobre las mujeres con burka que enlazas (¡gracias!) es muy revelador. Confieso un prejuicio, porque creo que la primera preocupación de cualquier discusión debe ser siempre investigar los propios prejuicios: me esperaba oír a conversas, francesas de souche, hablando en el documental, igual que oí a conversas inglesas de familia caribeña tapadas de pies a cabeza en Mánchester. Y sin embargo, probablemente sean de origen magrebí (no es magia potagia que lo sepa: es por la manera que tienen de pronunciar el árabe). Mi punto era que, en mi experiencia, las adeptas en medio europeo al burka son epítomes de esa cosa tan propia de conversos que es «ser más papista que el Papa». Pero no, por lo que se hace más relevante todavía la tesina de Jennifer Cotton sobre el velo en Túnez, que ha vivido toda su vida de país descolonizado entre el impulso de liberación femenina impulsado por el despotismo ilustrado de Bourguiba, la actual dictadura policial con trasfondo de conservadurismo ramplón de Ben Alí y la tensión resultante con el «retorno del islam» como arma de afirmación política antidictatorial. Las amalgamas son temibles: tanto las que se hace el representado de sí mismo como las que le hacen de lo que es quienes lo representan. Vaya, que leer a Gramsci es (siempre) una lectura fructífera pero que, en mi opinión, la aplicación de la categoría de análisis, mediadas por el entorno histórico y social en que vivían los autores de los análisis, puede conducir a resultados distorsionadores. En primer lugar, de la realidad de nuestros semejantes, cuya comprensión cabal creo que debe ser el primer objetivo de cualquier análisis social. Por eso empezaba diciendo que, más allá de las discusiones tirando a ramplonas que se dan en Francia actualmente (y que tú misma señalabas al principio de tu post), quizá yo tenga más interés en la peripecia histórica de un símbolo social (el burka) que no deja de ser una novedad en el entorno mediterráneo, como demuestra el ejemplo de la prima de tu amigo egipcio.
Y, por rematar, concluyo con que me estoy de acuerdo con tu conclusión: «me sigue dando horror una mujer con burka». A mi tendencia innata al nudismo le da grima tanto tapujo, por muy argumentado que sea.
PD: Sospecho que, históricamente, lo de la vagina dentata y el bueno de Tertuliano daría para un rato más de charla de lo que insinúas en el post, pero ya lo dejamos para unos tequilitas.
Jesús, hola. Mira, el debate en Francia es enervante, sobre todo porque están ligando esto de la burka con la cuestión de la identidad nacional, y eso es lo que descarta todo. Además la sospecha es válida, hay 200 mujeres que usan burka en Francia que tiene 16 millones de habitantes, y hoy toda la clase política se dedicó a discutir la burka, ¿no te parece raro? [En 2008, le Conseil d'Etat a confirmé un jugement refusant d'accorder la nationalité française à une jeune Marocaine portant le niqab, mariée à un Français et mère de trois enfants nés en France, pour "défaut d'intégration"]Yo tengo opiniones encontradas, la verdad la burka - el velo completo-me da horror cuando veo a una mujer toda tapada, con guantes, con el rostro cubierto y una red en los ojos, por más que quiera respetar otra fe, hay algo que me violenta porque no puedo ver eso más que como una mujer negada y tapiada, aunque ella acepte usar la burka. Luego me salen amigos bien dados al derridianismo sublime (y eso que yo trabajo sobre Derrida), en que ellas son las verdaderas feministas, las que deconstruyen el falocentrismo llevándolo al extremo, las que tienen una vivencia alterna de su cuerpo y su imagen a todo el occidente. Que no mamen. El video ese que puse muestra cosas bastante fuertes, una se llama feminista porque busca el bien de las mujeres (desde cuándo el feminismo es eso?) otra dice que en el Islam la mujer no es un objeto pero ella no quiere hacer de su cuerpo algo sucio y algo banal...En fin. La cuestión es pesada. Lo único sensato y gracioso que escuché fue al del partido comunista que decía ¿cómo les vamos a sacar el pasaporte y la tarjeta de identidad?.
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