

"Chacun sait à peu près tout, mais comme dans une sorte de grand sac poubelle où les choses ne sont pas à niveau: elles sont enfoncées à l´intérieur. Le travail d´un artiste est, en soulignant quelque chose - comme dans un texte où l´on souligne un mot-, de faire apparaître quelque chose que les gens savent déjà, mais qu´il n´est pas [apparu] à la conscience. Donc, on fait remonter des choses [...] On fait ressentirnon pas ce qu´on a fait ou vécu, mais ce qu´eux ont vécu". (Boltanski a George Didi Huberman*).
La instalación de Christian Boltanski para el monumenta 2010 en el Grand Palais lleva el título en francés: "Personnes"** lo que puede significar personas o nadie, en esa paradoja nos tropezamos al entrar en el ambiente frío (de hecho cambió la fecha del Documenta para que fuera en invierno) que incomoda al espectador empequeñecido en la monumentalidad del Grand Palais y de una montaña de veinte y cinco toneladas de ropa usada. Al entrar lo primero que topamos es un gran archivero oxidado, ahí donde cada nombre es nadie y todos. En el suelo hay cuadrados perfectamente trazados con ropa usada (la ropa usada es aquí el aura que rememora a sus dueños, pero a la vez, una ropa tampoco es propiedad, es apenas la huella del gesto del uso. Por eso no me gusta tanto usar ropa nueva, siempre recato de lo que tiran en mi familia, de lo que venden en los bazares en Paris, le cambio botones, las arreglo, porque la ropa usada contradice a esta sociedad de consumo donde las prendas dejan de intercambiar recuerdos y de evocar al tiempo para someterse al mercado). En el fondo de la exposición, está la gran pila de ropa usada, de muchos y de nadie, de cada uno y una grúa que como en esas cajas de cristal donde metes una moneda y unas pinzas hacen como si atraparan un peluche pero al final lo sueltan - nunca he visto que le den un peluche a nadie-, así la gran máquina-mano de Boltanski recoge ropa para luego dejarla caer por los aires en la gran pila, tomando azarosamente las prendas y transformando igualmente la forma de la enorme pila. Si los cuadros en el piso nos hacen pensar en esas mujeres musulmanas sobre el suelo de la guerra de los Balcanes o los cuerpos rescatados de alguna catástrofe, apilados y en espera de sus deudos, la gran máquina nos remite a la economía, a esa mano invisible que controla, a esa máquina traga monedas que le miente a los niños prometiéndoles peluches.
En el catálogo (el barato, el de 4E, porque los hay hasta de 300E!!!), Boltanski cuenta su nuevo proyecto. Un apostador de Tansmania, que tiene prohibida la entrada a los casinos contactó a Boltanski para comprar una de sus piezas. Al artista se le ocurrió hacer una pieza en una apuesta, va a grabar su estudio todos los días durante ocho años, el magnate apostador podrá verlo pero ni rebobinar ni comerciar con el material. La apuesta consiste en que si Boltanski muere antes del término, el diablo de Tansmania quien paga una mensualidad por los videos, gana sobre el material. Si el artista muere después, el diablo pierde y tendrá que pagar mucho más que el precio fijado en un inicio. El magnate advierte que nunca ha perdido, y quizás no lo haga en esta ocasión, tiene 65 años, pero habrá ganado contra la desaparición y el olvido, habrá apostado su muerte al espíritu de nuestro tiempo: la economía de las apuestas.










*Traduzco: "Cada uno sabe más o menos todo, pero como una suerte de un gran bolso de basura donde las cosas no están en el mismo nivel: están sumergidas al interior. El trabajo de un artista es subrayar - como en un texto donde se subraya una palabra-, hacer aparecer algo que la gente ya sabía, pero que no ha aparecido a la consciencia. Lo que hacemos entonces es hacer emerger las cosas. [...] Pemitimos sentir, no lo que hemos hecho o vivido, sino lo que ellos han vivido".
** En francés se dice "je n´ai vu personne" para decir "no vi a nadie".
En el template, la piedra rosetta de la cartografía.
10 comentarios:
Gracias por el post y por las fotos, Miriam. Quería ir a verla, pero tú me has terminado de convencer. Un abrazo!
Esta entrada tuvo hoy más de 130 visitantes, pero como casi nadie comenta (salvo Sara, gracias, ojalá te animes a ir), voy a comentar algo que me faltó escribir - quizás porque me parecía tan obvio que lo dejé del lado. Es un hecho que la pila de ropa remite a los campos de concentración, a la entrada de Auschwitz donde hay pilas de ropa, de maletas, de zapatos y donde incluso había una grúa muy parecida a la que diseña Boltanski para mover cuerpos.(Didi-Huberman en su artículo muestra una fotografía). Yo no he ido a Polonia, el único campo que he visitado es Dachau, en Alemania, donde ya no queda nada, salvo los trazos de las antiguas barracas a las cuales quizás TAMBIÉN PERO NO SOLAMENTE remitan los cuadrados de ropa que vemos en el suelo del Grand Palais.
Miriam:
Me encantó este post. Mientras leía tu texto y miraba las imágenes que nos compartes no pude, obviamente, dejar de pensar en Auschwitz. Esas pilas de ropa me remitieron inmediatamente a esos montones de zapatos que entiendo también se exhiben en lo que fueron campos de concentración.
Por otro lado, al igual que tú, yo nunca he visto a un niño atrapar un mono de peluche en esas máquinas tramposas. Únicamente he visto que suceda en Toy Story 1.
Saludos!!
yo he atrapado uno de esos peluches, tuve suerte! fue un momento de satisfaccion muy corto, el peluche quedo olvidado muy pronto... la decepcion ha sido mucho mas grande.
les cuento que siempre he sentido que Boltansky mas que hacer obras de arte, hace monumentos. Cada que me enfrento a alguna de sus instalaciones me siento mas humana pero menos relevante. Abre un espacio en la conciencia de los hombres que nos recuerda el paso del tiempo, la vida y sus posibles significados. A veces siento que no existe la individualidad, porque al final, de eso no queda nada.
Hoy en la mañana visite el panteon judio de Mexico por primera vez. En un mismo parque encontre a todas las personas cercanas que se han ido. Estaban mis 4 abuelos, mi prima y un tio que hubiera sido pero nunca...
Se siente un hueco y me lleno de dudas basicas como cuando era chiquita... los mismos misterios empiezan a despertar y yo sigo sin tener las respuestas correctas.
Hay que abrazarnos para sentir... es lo unico que se puede hacer para reconfortarnos.
Gracias Irad, sí, esas pilas de Auschwitz también recuerdan, en una memoria a posteriori, a todos los desplazados de la tierra (ay, ya quiero que te llegue tu libro pero no te quiero decir qué es), a esos Moushniks en Rusia, a los Armenios, a los Albanos que llegan a la Gare du nord sin papeles y sin herencia, a las transmigrantes de centro américa que van cruzando por nuestro país siendo robadas hasta quedar en calzones.
Karen, qué suertuda!!! La primera persona que sé que se sacó el peluche. No, en definitiva no estoy de acuerdo, Boltanski es el anti-monumento, los monumentos por lo general tienen un interés político en su uso de la memoria, Boltanski rompe con esa utilización, impide la monumentalización, la memoria institucionalizada. Por eso el espectador (va a ir a NY después de Paris, tienes que verla en persona), está realmente incómodo en el Grand Palais, no está impresionado o exaltado, sino golpeado por el frío, por el ruido de la máquina y de unos latidos de corazón que él colecciona (y que puedes donar, pero la cola era muy larga y no le doné mi latido, le regalo a Boltanski mi corazón en secreto). Los monumentos en general no molestan, ensalzan. Hay excepciones, muy pensadas, como el monumento en Berlin a los judíos de Europa o esas placas en las calles de Berlin con nombres de personas desaparecidas que intimidan a los pasantes. Un abrazo.
no me refiero al monumento politico sino a la monumentalidad del impacto que se tiene al entrar a una de sus salas... es como un constante recuerdo de la no indivudualidad, de la maquinaria de la vida y del tiempo que transcurre sin detenerse.
espero verla pronto aqui en NY, ya estoy de regreso.
A mi me afecta mucho la idea de andar por estos anti-monumentos monumentales en un estado de frio
extremo, que fuerte la sensación de sentirse frio dentro de un espacio (lo que produce,
en mi, una sensación de lo uncanny por negar las expectativas de la
diferencia climatica entre lo adentro y lo afuera). Sobre los monumentos vs. anti-monumentos, me hace pensar mucho en el Vietnam Veterans' Memorial de Maya Lin en
Washington DC (http://blog.aia.org/favorites/2007/02/10_vietnam_veterans_memorial_1.html), que se ve como una escultura posminimal no-heroico por
una guerra perdida-- un enorme marcador funereal que corte la tierra (en relación directa y opuesta al obelisco fálico blanco y heroico del Washington Monument, http://www.flickr.com/photos/avatar1/331564965/).
Jennifer, gracias por participar, es un honor. Estoy muy impresionada con el Veteran´s Memorial de Maya Lin, justo ahora estaba leyendo las cartas que Günther Anders le escribe a Klaus Eichmann - el hijo de Adolf Eichmann. Y el anti-monumento de Lin resume esa fractura que fue la guerra, incluso para una humanidad donde sucede - como escribe Anders- que un hijo no puede llevar el duelo de su padre. El memorial de Washington también es interesante aunque terrorífico, por su aspecto fálico, ahí es donde el poder hace USO de la memoria para sus fines. Los veteranos, es algo terrible, porque son soldados obsoletos, que el título de "veteranos" sólo viene a darles un antidepresivo o un ansiolítico de su lugar de héroes caídos.
Un abrazo.
Chistoso, acabo de hablar con alguien sobre lo de Boltansky, otra vez el argumento de que es "monumental" y eso la hace un monumento. No sé qué gurú del arte habrá dicho eso que todos los de la secta del arte lo repiten sin saber muy bien argumentarlo. El monumento no sólo es monumental, por magnitudes, sino que hace un uso y una interpretación de la historia de acuerdo a una visión del poder. En general son grandes, gigantes para que se imponga esa visión en un punto estratégico de la geografía nacional. No es el caso de la obra de Boltanski, sí del Grand Palais, por ejemplo, ese es monumental y "Monumenta" pues así se llama la feria esa de arte. Ay, mi madre.
Chistoso, acabo de hablar con alguien sobre lo de Boltansky, otra vez el argumento de que es "monumental" y eso la hace un monumento. No sé qué gurú del arte habrá dicho eso que todos los de la secta del arte lo repiten sin saber muy bien argumentarlo. El monumento no sólo es monumental, por magnitudes, sino que hace un uso y una interpretación de la historia de acuerdo a una visión del poder. En general son grandes, gigantes para que se imponga esa visión en un punto estratégico de la geografía nacional. No es el caso de la obra de Boltanski, sí del Grand Palais, por ejemplo, ese es monumental y "Monumenta" pues así se llama la feria esa de arte. Ay, mi madre.
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