Un artículo de Ariela Azoulay, donde la historia se lee a través del prisma de la imagen. En muy pocas ocasiones encuentro que una reflexión estética puede tener verdaderas inquietudes políticas (herencia de Benjamin).
He estado penando en estos días en una triple realidad de la fotografía como documento para el reconocimiento político. Pienso en las fotografías de las madres de la plaza de Mayo en Argentina, la del carnet de identidad, aquella que tomaron las instituciones de la dictadura y donde reconocían la existencia de tal persona como ciudadano y que hizo desaparecer los cuerpos sin darles a sus familias el derecho de enterrarlos. No es la fotografía del cumpleaños ni la del aniversario de bodas, sino la del documento civil.
Pienso también en las fotografías de las madres que claman los asesinatos de sus hijas que se han nombrado "Las Muertas de Juárez", es la fotografía de la fiesta de XV años, no la del pasaporte ni la de la credencial de elector; porque esos crímenes han sido supuestamente tratados por las autoridades judiciales. Las fotografías que llevan claman contra esas fotografías del archivo judicial donde un cuerpo ha sido violado y martirizado, y su condición femenina ha sido reducida a la de objeto sexual. Pienso también en esas fotografías que vimos de los civiles muertos en Gaza, publicadas en la prensa internacional No es la fotografía del documento civil, porque no piden un reconocimiento del Estado sino el reconocimiento mundial a una situación histórica. Muestran crímenes de guerra, a pesar de que esos crímenes y esa guerra estén legitimados bajo cierta concepción del Estado democrático. Es la fotografía del momento del crimen, de los escombros, aquella que debería pertenecer al ámbito de lo privado. Tampoco estoy segura de si es la fotografía que muestran sus padres o si sólo es una utilización para soportar alguna ideología panarabista. Pareciera de cualquier forma que el reconocimiento de esos crímenes tiene que pasar por una mutilación de lo íntimo, un despojamiento.
Bueno, les comparto mis reflexiones y aclaro que son apenas intuiciones, no soy ni pretendo ser una especialista en el tema.
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Ariella Azoulay teaches visual culture and contemporary philosophy at the Program for Culture and Interpretation at Israel’s Bar Ilan University. She is the author of The Civil Contract of Photography (Zone Books, 2008); Atto di Stato—Palestina-Israele, 1967–2007, Storia fotografica dell’occupazione (Mondadori, 2008); Once Upon a Time: Photography Following Walter Benjamin (Bar Ilan University Press, 2006); and Death’s Showcase: The Power of Image in Contemporary Democracy (MIT Press, 2001), a winner of the 2002 Infinity Award for Writing, presented by the International Center for Photography for excellence in the field of photography.
19 comentarios:
Ese texto que escribes me hizo recordar las fotografías que están, desde hace un año, en la entrada de la facultad (la entrada de la Samuel, no la principal).
Son los rostros de los chicos muertos en Ecuador a manos del ejército colombiano. En el centro una foto de Lucía Morett: es la única foto que fue sacada ex professo: porque sobrevivió.
Pero los otros chicos reparten sus fotos entre alguna ampliación de fiesta familiar, una foto tamaño infantil, otra que parece haber salido de un teléfono.
Son fotos con sonrisas.
En frente, están las fotos de los hermanos Cerezo (que, creo, ya fueron liberados). Las fotos son las del momento de su detención.
Al final me acordé de las fotos de mi hermana.
Ella murió en un accidente en Guatemala. Estábamos en un viaje de estudios.
A pesar de lo accidental de todo, de lo fortuito, los compañeros guatemaltecos recordaban todavía a sus muertos y desaparecidos. Un profesor al que le habían desaparecido a su hijo fue y se sentó junto a mi mamá para decirle que sí dejaba de doler.
Y la despedida que le hicieron fue casi la de caída en combate.
Y fue un accidente.
Me hiciste recordar muchas cosas...
la esponja con-memorativa
PD:
Con América pensé en el continente, lo juro, no en ese pedazo de tierra sin nombre (porque, después de una discusión con un gringo, el otro día, llegamos a la conclusión de que los pobres gringos carecen de nombre: América es el continente, y Estados Unidos también lo somos los Mexicanos y los Brasileños... jeje... pero queda claro que el café americano jamás será el tinto de los colombianos).
más saludos:
la esponja post-datica
PD2: reconsidero mis antojos. Quiero tostadas también (aunque las fresas siempre tendrán los suyo)
Mi querida Paloma. Siento mucho lo de tu hermana, la has nombrado algunas veces. Nuestros muertos, quedan en nuestra memoria, a través de su nombre, de su presencia que se adhiere a la ausencia, de esa memoria que nos conforma.
Hace más de siete años que no entro a la facultad, las últimas veces que fui a la UNAM sólo visité el IIFL. No conozco bien el caso de Ecuador, ni de los hermanos Cerezo. Pero me imagino que es complejo el que estuvieran ahí en los campamentos de las FARC (que ni apoyo ni condeno). Pero entiendo que en la facultad hay una condena de las políticas del gobierno colombiano, aunque es delicado apoyar a las FARC, hacerlo sin matices. (como es delicado apoyar sin matices a Hamas). Creo que son varias cosas las que están aquí implicadas. Mi intención es pensar las fotografías en ese acto de reconocimiento político - que es también un acto de memoria-.
Quizás con América me refiero a la universidad americana, a algunas de ellas, donde yo proyecto que puedo hacer más cosas que aquí en Francia - donde ya de por sí he hecho muchas cosas pero donde no siento ninguna atracción por una academia tan tradicional y apegada a las formas, al uso casi nacionalista de la lengua, a la universidad burguesa y su división de facultades y a esa falta de inclusión en algunas discusiones mundiales y en reflexiones más amplias - por ejemplo, la que hace Azoulay-.
Un abrazo
Hola, Miriam:
Buen post. No me cabe duda que la fotografía es un documento excepcional para el reconocimiento político del que hablas, de la memoria humana de los individuos. Precisamente sus fotografías es lo que sigo admirando de un periódico como "La Jornada", que cubre, gráficamente, los conflictos bélicos. Y me parece también importante lo que anotas al final de tu comentario: que lamentablemente el reconocimiento político muchas veces tiene que pasar por un despojo de lo íntimo.
Saludos!!
P.D. Me llamó la atención un artículo de la politóloga mexicana, Denise Dresser, en el que nos ofrece "un ejercicio de "de-construcción" o "de-codificación" de los pronunciamientos públicos hechos hasta el momento por los actores involucrados", basada en Jacques Derrida. Aquí el experimento: http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?id=19085
Denisse Dresser es una mujer inteligente cuando de política se trata, pero zapatero a tus zapatos, su definición de la deconstrucción es risible:
"Este enfoque está basado en la teoría del filósofo francés Jacques Derrida, que busca entender el significado real de un texto para encontrar su contradicciones inherentes y sus significados irreconciliables. He aquí, entonces, lo que realmente estaban pensando mientras decían lo que decían".
Primero, "el significado real de un texto" contradice la deconstrucción. Luego, lo único que hace es subrayar o poner en mayúsculas el discurso Felipe Calderón, pobrecita, si eso es la deconstrucción, listo, ya estamos. Pongámonos a subrayar textos. Yo les mando lo que Derrida dice de la deconstrucción - que no puede ser definida, que no es ni análisis ni crítica- y que es lo que más se acerca, para mí, a una definición del quehacer del filósofo según la deconstrucción:
« Est « philosophe » (je préférais dire « philosophe-déconstructeur ») celui qui tente d'analyser, pour en tirer des conséquences pratique et effectives, le lien entre les héritages philosophiques et la structure du système juridico-politique encore dominant et visiblement en mutation. Est « philosophe » celui qui cherche une nouvelle critériologie pour distinguer entre « comprendre » et « justifier ». On peut décrire, comprendre, expliquer tels enchaînements qui conduisent à la « guerre » ou aux « terrorismes » sans les justifier le moins du monde, en les condamnant même et en tentant d'inventer d'autres enchaînements ». "Le concept du 11 septembre" p.161.
Gracias por la definición, Miriam. Por eso quise enviarte el artículo que Dresser publicó en la revista Proceso, pues sabía que tendrías un comentario sobre el mismo. Desde que inicia el texto de Dresser me parece muy pretensioso.
Saludos!!
También me pregunto si Dresser estudió ciencia política (eso sería un politólogo) o si es más bien periodista que cubre política...
En México la política es como el futbol, cualquiera que hable de ella es experto. Pero no sé en el caso de Dresser.
Y bueno, de su definición de deconstrucción... ay, diosito.
Si no me equivoco, Dresser estudio ciencia politica en alguna universidad importante de EU,es profesora en el ITAM y ha ganado miles de becas y premios. Yo le he leido cosas interesantes pero esto es completamente estupido, creer que la deconstruccion es un psicologismo que nos va a permitir saber qué tiene Elba Esther en la cabecita...Para ella deconstruir un texto es subrayar todo lo que le salta pero ni siquiera hace un trabajo con ese discurso, ver cuales son los valores que estan implicados, cual es la idea de educacion o de politica (la verdad ni lo lei completo, me basto con una hojeada). Echale un ojo a lo de Azoulay, es buenisima. (sin acentos)
Hola:
Denise Dresser sí estudió ciencias Políticas en Estados Unidos. A mí su escritura suele cansarme por repetitiva, pero es de las poquísimas analistas que no dejan títere con cabeza, y esta actitud crítica se la reconozco porque en México escasea. Sin embargo, ayer me llamó la atención que con una gran facilidad nos dijera: pues ahora utilizaré el método de Derrida para leer ciertos discursos.
Saludos!!
"es muy complicado"
Sí, sé que es muy complicado, sobre todo en asuntos tan cercanos como los compañeros muertos.
Uno sabe que emitir un juicio sobre lo que pasa en Colombia es tremendamente difícil: ¿cómo debe proceder el derecho internacional respecto al ataque colombiano en territorio ecuatoriano a un grupo que atenta contra el estado colombiano?
Cuando hablamos de la muerte de los compañeros allá, ¿estamos buscando una justificación? es decir, aclaro, ¿estamos buscando un criterio de algún tipo que nos permita juzgar (justificar) si aquello fue bueno, malo, justo o injusto?
¿Qué método nos permitirá elegir una mejorada 'criterología' para dar un juicio correcto sobre si son o no mártires los muertos en Ecuador?
¿Es el impoluto académico, que -como diría Silvio Rodríguez-, desde la mesa aderezada y la alacena repleta es capaz de hacer el análisis filosófico pertinente para después poder emitir un juicio sobre los actos de una de las dos facciones de un conflicto?
¿Cuál es el objetivo del analista? ¿dis-criminar entre la multitud de contradicciones que pueblan los corazones y las mentes de los que se enfrentan en el campo de batalla, para encontrar el qué y el por qué de un conflicto?
Yo apuesto por la última: El analista, que tiene de su lado la serenidad de no pertenecer al conflicto puede analizarlo y describirlo. Pero, justo por ello, no puede tomar parte (por más que le duela pasar por la pared donde están las fotos de los que fueron sus compañeros).
Lo que francamente no entiendo es esa distinción, a mi parecer perversa y anti-analítica (en el sentido de la cita de Derrida que pones al final) entre "hacer memoria" y "martirologio", y ello por las siguientes razones:
1.- Suponiendo que el analista sea alguien que tenga una ventaja de observación sobre un problema, justo porque puede ver las dos facetas de la contradicción, ¿qué sentido tiene que él haga "memoria"?
Él no hace "memoria", hace historia. Tiene una cierta pretensión de objetividad, esto es, de salirse del propio discurso.
Sé que esto es de lo más cuestionable: ¿cómo alguien puede salirse de su propio discurso para hacer una especie de meta-discurso?
¿acaso no parece que estoy presentando a la historia como un tipo de meta-memoria, y que por ello parecería contener un grado mayor de veracidad?
Justo por eso, va el punto dos:
2.- ¿Existe una visión panóptica de una guerra, donde lo que entra en conflicto es una visión del mundo? Supongamos que no.
Entonces ¿quién es quien quiere hacer memoria? ¿aquél que ha sido sometido al olvido y que opone resistencia, pues perder su memoria es acaso perderse a sí mismo?
(fíjense lo poco nominalista del asunto: 'somos' una memoria colectiva)
Entonces pregunto: ¿en qué se diferencia una 'memoria' de un discurso lleno de criterios y valores capaces de justificar cualquier acción futura? ¿qué hace a la memoria algo que esté más allá del discurso faccioso (es decir: perteneciente a una facción) de uno de los que se enfrentan en el conflicto?
3.- Mártir es un vocablo de origen griego que significa 'testigo'. Los mártires fueron los testigos.
Nosotros entendemos mártir como alguien que sufrió mucho mucho mucho, y el martirologio como un discurso que exalta el sufrimiento.
¿cuál es el problema que ves con el martilogio? ¿que exalta un sufrimiento con miras a justificar cualquier acción y a señalar a un enemigo?
¿y qué es la memoria sino lo mismo?
¿no es la memoria algo perteneciente al discurso de un grupo, pueblo, facción, etc? ¿no es un modo de señalar al enemigo histórico?
Y si la memoria pretende poseer un grado más de veracidad que el martilogio, ¿no tiene entonces las pretenciones de la historia como ciencia positiva y discurso científico? o si no ¿de qué manera garantizaría el acceso a contenidos más veraces?
¿A caso se trata de decir que todo discurso posee un indeterminado número y modo de presentarse y que carece de un sentido preciso?
Bueno, eso funciona para el ascéptico académico quién se goza en la belleza de una pluralidad que no lo afecta en carne propia (pues él está rodeado de iguales). Pero para el que vive bajo los bombazos, bajo el hambre, bajo todo aquello que el académico de izquierda abraza como lo feo, ¿de qué le sirve?
Será que las fotos que yo veo, la de los hermanos Cerezo a la izquierda y la de los muertos en Sucumbíos Ecuador a la derecha, no sólo 'representan' discursos polítcos (aunque también lo hacen, claro: de ahí mi maldito esceptisismos moral), sino también el rostro del mis compañeros de clase a los que saludé alguna vez.
Cuando dijiste América, creí que te referías a esta jodida y olvidada tierra, que te mandó con una beca del CONACyT para que regresaras con la sabiduría que adquiriste en Europa. Creí que era una declaración de que no serías un cerebro fugado.
NO me hagas caso... estoy un poco alterada
Hola. A ver, mi intención no es en ningún momento hacer unos criterios para clasificar qué muertos son motivo de tristeza y cuáles no lo son. Ahí va la analiticidad que aunque nos moleste, significa tener un bisturí y cortar. (aunque suene insensible). Una cosa son los seres queridos que han muerto, mi abuela, los hijos de los padres de esos chicos, tu hermana. Otra, que todo asesinato es condenable. Eso no discutía yo en este post que se refería - muy a tientas a representaciones políticas. (claro que todo proceso de duelo tiene algo de político, en cuanto al testimonio y a la temporalidad, pero ese es un tema derridiano en el que no me voy a meter ahora). Yo a lo que me refería con martirología es a la utilización que se hace de los muertos, "nuestros compañeros", que debería apelar a mi empatía por un "nosotros" que es una x construcción. No sé si quiero aceptarla, ¿"compañeros"?, ¿me acompañaron o los acompañé en algún momento? No. Ahí hay una utilización ideológica, lo quieras o no, de esos jóvenes para legitimar tendencias políticas EN la facultad que yo no me trago aunque vengan acompañadas con música de Silvio. Lo que no quiere decir que aplaudo la intervanción del ejército colombiano ni a su gobierno. Es casi de dominio público que "nuestros hermanos" de las FARC tienen estrechas relaciones con el narcotráfico. Lo que no condeno como "maldad", pero tampoco lo apoyaría como movimiento político y repito, no sé qué hacían ahí "nuestros compañeros" testigos.
Con martirología me refiero a una "utilización" de los muertos, no como testigos, sino lo contrario, acallar los testimonios para sustentar discursos y tendencias políticas.
Lo de la fuga de cerebros, también creo que es muy discutible. Por el momento quiero pasar un tiempo en EU y luego quizás regresar a México, mi contrato con el conacyt sólo me pide terminar la tesis. Quizás regrese algún día a vivir a México pero no creo que para darle algo a mi país necesite relocalizar mi cerebro allá, creo que los mexicanos en el extranjero damos mucho más al país que quedándonos. (quizás si le pagaran más a los profesores, habrían menos fugas de cerebro).
Arrepentidamente venía yo a borrar mi post... pero te me adelantaste (creo que fui más ruda de lo debido).
Pero, sorprendidamente, me percato de que no me expliqué correctamente. Lo intentaré otra vez.
Yo no entendí jamás que tú quisieras encontrar una valoración que distinguiera entre unos muertos y otros. No, no. Concuerdo contigo en que todo asesinato es condenable por igual. Eso también lo entendí.
De que fueron mis compañeros lo fueron, por lo menos un hermano Cerezo (y el otro vende café). A lo que me refiero es que los conozco (mi plural no te incluía). De que los conozca no se sigue que apoye o denoste su movimiento. Ni siquiera opiné nada, absolutamente nada sobre las FARC ni sobre si "se lo buscaron" o no.
Al mencionarlos sólo quise remarcar un punto (que haces ver también, pero del caul no extraes las consecuencias): los muertos a la distancia, como las muertas de juárez o los niños palestinos, pueden verse ascépticamente bajo una lupa política, pues no son "en realidad" tus muertos. Puede analizar las reglas del juego y decir:
"es injusto que un niño palestino muera por el exceso de fuerza que usa el Estado de Israel, que a su vez está parcialmente justificado por el exceso de fuerza de Hamas". Lo que indigna es que, según las reglas del juego que nos parecen del todo obvias, alguien hizo trampa. Quizás Israel por justificar su política, quizás jamás por hacer lo mismo.
Pero cuando los muertos son "tus" muertos, por más que salgan en una foto del NYtimes, tu no tienes tiempo de pensar en si se cometió contra ese niño (que resulta ser tu hijo) una injusticia o no, y cuál es el mejor modo de solucionarla. No. Te da un ataque de ira y de ojo por ojo.
Y desde afuera puede parecernos la ley del Talión una política incorrecta y destructiva, y totalitaria y todo lo que quieras, pero a quienes están adentro les importa un pito lo que tú o yo analicemos.
No pretendo yo justificar a nadie. Justamente, yo no creo en que nadie que esté fuera de un conflicto armado pueda justificar nada. Hablar de Israel o Palestina desde el cubículo, o sobre las FARC sin estar en Colombia, o sobre Fidel sin estar en Cuba (o en Miami, según sea la relación), o sin ser venezolano hablar de Chávez, me parece un poco tramposo. O ingenuo, sobre todo si se supone que uno analiza algo sin tomar partido, pero luego cree tomar partido como si no tuviera una pre concepción sobre el asunto.
Dices:
"es casi de dominio público que "nuestros "hermanos" de las FARC tienen estrechas relaciones con el narcotráfico, lo que no condeno como maldad pero tampoco apoyaría como movimiento político"
Mi pregunta es:
si no lo consideras una "maldad", entonces ¿por qué no lo apoyarías como movimiento político?
¿En qué fallan? ¿comenten errores tácticos, o son "no-buenos"?
Si evitas usar los adjetivos "bueno-malo" ¿por cuáles criterios los estás sustituyendo?
¿justo-injusto? ¿íntegro-tramposo?
¿No estamos reduciendo toda esta reflexión política a un simplón criterio para encontrar a los buenos y los malos otra vez, pero con nombres que ocultan tal ingenuidad?
Por eso creo que es ingenua esa mirada: es hegemónica y totalitaria.
Es olvidar que las FARC y Hamas tienen sus motivos, como los tienen el ejército colombiano y el estado de Israel. Su lucha es por lograr la hegemonía sobre el otro simplemente. Y si pretendemos tomar partido ¿no estamos tratando de subirnos una torre de una visión aún más hegemónica que pretenda ver más allá que sus protagonistas? ¿es eso posible?
Mi asunto, pues, era contra el concepto de Memoria como si tuviera un contenido de verdad superior al de la historia hegemónica que tiene también héroes y martires, o a la memoria de cualquier movimiento político que se crea sus mitos para justificar su acción.
En el fondo estoy de acuerdo contigo, sólo que yo ni siquiera creo en el concepto de Memoria: ¿por qué habría un discurso o un método analítico que nos permitiera darle más voz a una memoria que a otra? ¿por qué la lucha o negocio de las FARC son de suyo más deleznables que el movimiento de las madres de la plaza de mayo o de las madres de las muertas de juárez? ¿acaso alguna afición cristiana por poner la otra mejilla las hace más buenas y dignas de aplauso que a quienes se resisten por vía violenta?
En fin.
De la fuga de cerebros.
Daniel opina lo mismo que tú. Así que sólo se me ocurre hacerte esta pregunta, que es la que le hice en la mañana: ¿Para qué se supone que da el CONACyT las becas? ¿no es acaso para el fortalecimiento de la planta académica y de la investigación en México?
Además de remesas... ¿qué da al país un mexicano con doctorado pagado por el erario nacional, que se queda a ejercer en otra academia, generando impuestos y patentes en otro lugar?
Hola. No puedo contestar a todo esto y no sé si quiero hacer una discusión en estos términos. Copio una frase de Walter Benjamin que me gustaría compartir:
"Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo tal y como verdaderamente ha sido. Significa adueñarse del recuerdo tal y como relumbra en el instante del peligro"
Miriam, como se trata de dormir en zona estéril y abusando de tu espacio entro en la polémica con la abrumadora intolerancia de la poesia, aquí don Pedro Calderón de la Barca.
"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende".
Un abrazo fecundo.
Sergio Astorga
Dresser estudió ciencia política, es una tipa inteligente y hasta donde hemos visto de sus enfrentamientos con Slim, ha mostrado bastantes agallas.
(Personalmente no me cae bien; van dos veces que la entrevisto y siempre termina hablando de cómo su marido 'la salvó de sí misma' o de cómo trabajar con Volpi la volvió no-sé-qué en la literatura. Es profundamente cursi. Inteligente pero cursi y se mueve en una banalidad ciertamente frágil).
Ella es inteligente, agalluda, repito, pero el artículo es extraordinariamente estúpido. Creo que la mayor estupidez es el título. Ponerle palabras a un discurso no puede ser análisis. Punto. Es de Palitos uno, que no mame.
Parte del problema, observando el asunto desde el miasma gremial, es que Dresser lanza gritos desde la autocomplacencia porque no tiene muchos interlocutores. La buena diátriba no se cultiva entre columnistas pues acá priva la ley de "entre bomberos no nos pisamos las mangueras". Ya quiero ver que alguien le diga: Denisse, eres muy listilla, te agradecemos tu agenda personal para darle picotazos a Slim, pero, plis, no mames".
Así imagino yo los buenos periódicos. Hasta los volvería a comprar.
Saludos Miriam, qué bueno leerte.
iba a escribir tratando de justificar a Dresser pero su texto es indefendible (quién va a tomar en serio esto: "Análisis: Lo que realmente estaban pensando" o esto "Este enfoque está basado en la teoría del filósofo francés Jacques Derrida, que busca entender el significado real de un texto" [qué chingados ¡¡¿el significado real del texto?!]). yo no sé qué le picó.
y por andar citando teorías que no entiende y autores que no ha estudiado cabalmente, en esta ocasión se le barrió lo escencial: la SEP es un desastre mayor y el nombramiento y destitución de Vázquez Mota y su sustitución por Lujambio sólo perpetua la política educativa inexistente (o si existe es absolutamente inepta) que ha reinado en México.
me indigna de verdad que los que tienen una voz pública respetada (aunque ya no sé) la mal usen. el tema, sonaré repetitivo, no es qué es lo que relamente dijeron Mota y Lujambio (a quién le interesa? ellos son arena del tiempo), el tema es el eterno desprecio hacia la educación, un desprecio que se ha perpetuado porque la verdad es que el puesto de Secretario de Educación Pública generalmente ha sido ocupado por funcionarios con ningún tipo de trayectoria o interés o cariño por la educación: Manuel Bartlett, Miguel Limón Rojas, Ernesto Zedillo Ponce de León, Plutarco Elías Calles, Reyes Tamez Guerra.
Claro que tembién estuvo Vasconselos, Yáñez, Bassols, Torres Bodet pero si legaron algo, yo creo que eso ya se perdió y si no me creen vean la sonrisa de Elba Esther.
Hola. Sergio, gracias por traernos a Calderón, aunque ya no sé a cuántas discusiones te referías, creo que en todo caso, este post no duerme en zona estéril.
Ira, qué gusto verte por aquí, yo siempre confundo a Dresser y a Merkel, aquí tienen el artículo de Wikipedia Sí, es una mujer inteligente y con agallas, creo que pocos se atreven a criticar así a Slim o al gobierno de Calderón. Pero tengo la impresión de que como muchos politólogos que se forman en la escuela de la economía y del liberalismo, su cultura en las humanidades es "cursi" y ahí se les empieza a notar el "techito". No es que tuvieran que saber sobre Derrida - que ya es enorme que lo cite sin prejuicios- o entender que Volpi es un escritor malísimo, sino tener otro tipo de sensibilidad para pensar la política.
Argel, estoy de acuerdo contigo, hay un desprecio a la educación, no dudo que con el discurso de Calderon sobre la educación, uno pudiera hacer la crítica más aguda de sus tendencias políticas, porque en el performativo pedagógico, como escribe Homi, se juega la nación.
Un abrazo a todos.
(sin acentos)Contesto rapido a algunas de las reflexiones que me surgen desde ayer, me tomo el tiempo para no hacer una respuesta que no sea "reactiva", la reflexion toma tiempo.
1. Pensar la politica y la ética desde la ley del Talion, en ningun momento acuerdo con eso. No creo que lo que hagan las madres de la plaeza de mayo sea una venganza ojo por ojo...
2. EL nacionalismo en cualquiera de sus formas, politico, linguistico, "cerebral", me parece condenable.
3. Me parece que "nuestros martires companieros" estaban en el campamento en Ecuador mas por razones existenciales, vease, narcisistas, que por razones politicas y que las fotos en la facultad posiblemente evoquen ese mito de Ernesto convertido tras su muerte en el Che.
4. No puedo opinar sobre las FARC porque no conozco bien la historia del movimiento, no porque no sea colombiana. Me parece que comenzo como un movimiento agrario y se transformo, su ideologia es maoista (no comments). El problema con esas rebeliones es que estan basados en el puro uso de la violencia, lo que solo hace una reaccion de mas violencia, Uribe y las FARC son dos caras de una misma moneda. Yo creo que el problema de la violencia mitica (dixit Benjamin) es que ni hace una memoria ética del pasado ni promete un por venir para la comunidad (de menos, para los colombianos). Para muchos agricultores la unica salida es engancharse con las FARC, lo que demuestra que el problema agrario no se ha resuleto. Sin embargo, intuitivamente no apoyo a ese movimiento.
4. La retorica "aquellos que viven bajo las bombas" y toda esa sensibleria identificatoria vs el ascepticismo académico, me parece que es denigrar al pensamiento, en una retorica que es irresponsable, si me lo permiten.
Hasta aqui por hoy. Lo siento, no puedo ni quiero pronunciarme por todo, digo, esto es un blog, para algo hace una una tesis de doctorado 4 anios, si fuera tan facil pronunciarse sobre cualquier cosa...
Saludos
Hay un error en la doble negacion de mi comentario anterior. Alguna vez, no sé en qué discusion, un profesor me dijo que no habia que hacer respuestas "reactivas", en lenguaje Nietzscheano, resentidas, que era la peor manera de acercarse a una realidad. Se me quedo grabado...
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