El primer sueño del 2009 fue hermoso - hablo del inconsciente que no conoce de calendarios, porque los años pasan así para mi, nunca puedo decir en qué año salí de la facultad, en qué año visité Buenos Aires, o en qué otro visité el Mediterráneo, no recuerdo la fecha cuando me hice amiga de Ana, de Angélica, de Lisette o de Daniel. Recuerdo que murió mi abuela Esther, la mujer más bella que he conocido, algunos años más tarde murió Mary, mi abuela paterna, pero antes se perdió en el olvido y así fue como nos recuperamos, cuando olvidó que fui la oveja negra y me recordó de niña. Ayer soñé que mis tíos y primos del lado materno me daban regalos, no sé si era mi cumpleaños, para mi representa eso que fue el 2008, volver al intercambio sin necesidad del conflicto. El 2008 fue un año importante por eso. Puedo contradecir a Rilke y decir que el conflicto no es necesario para crear y que con los demonios (que tampoco se van del todo), no se van los ángeles.
Hablando de otros conflictos, uno que me parece sin resolución ni diplomática ni militar; hoy leí un artículo de Daniel Baremboim en El País, me pareció muy interesante su opinión - que es también autobiográfica.
Me parece que al igual que en nuestros conflictos neuróticos donde se trata de volver a nombrar y contarse de otros modos la propia historia, hacer lo mismo para pensar el conflicto político. Yo creo que un argumento como el que asume que los palestinos de hoy no son los mismos que los filisteo-palestinos bíblicos y que por eso usurpan el nombre histórico, es completamente absurdo, como si los franceses fueran los galos de antaño o los mexicanos los mexicas. Yo creo que eso es seguir pensando la nación en términos de sangre y territorio. Exigir un Estado-Nación palestino es exigirles que asuman una configuración occidental, la misma que cree que el Islam representa la barbarie. Me parece que las razones están de más o de menos porque la idea de que el diálogo racional es la solución de los conflictos, es una falacia en el caso del conflicto en el Medio Oriente. No importa si ellos no respetaron la partición o si los israelíes no respetaron su autonomía, o si unos ganaron la guerra y los otros inauguraron la Intifada. Quizás la tregua, como me escribe hoy Silvana, venga de la gente, de esas madres atravesadas por el dolor de perder a un hijo (como ese tercer movimiento de la sinfonía de Gorecki), de los habitantes cansados del miedo prolongado y de la destrucción.
Quizás como dice Baremboim, lo único que conserve la esperanza sea una sinfonía de Beethoven, ante la cual, todos somos escuchas por igual. (...y en el violoncelo de la mujer que amó)
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Me mandaron un mail con un artículo interesantísimo, está en francés, a quien le interese, se lo reenvío.
10 comentarios:
Miriam,
la breve evocación de tus abuelas me conmovió. En mi caso, la abuela materna tendrá siempre un peso en mi vida (además de que nací en su casa)
Ese primer sueño del 2009 tuyo es como una declaración de principios estéticos.
Barenboim está dos pasos adelante de todos. Su artículo desglosa una memoria que nunca se debe perder en días, como los actuales, donde el derramamiento de sangre parece ser el único argumento válido. Pero, lamento la contradicción porque amo el papel de Barenboim que ha desempeñado en tantos años de conflicto, ante la música no todos son iguales. Claro, hacer música llena de esperanza, pero sólo para unos cuantos, los afortunados que no son víctimas de la injustica.
Un beso desde México, ya sabes cómo te extraña esta ciudad.
Qué hermoso, escribí este mail pensando mucho en ti y comentas...
Yo creo que la música es para todos, bueno, claro que no todos acceden a Mozart o a la sinfónica pero todo mundo accede al ritmo, a la melodía, o a la plegaria entonada. Yo también te extraño. Espero que el 2009 nos permita compartir momentos esenciales. Un abrazo desde la ciudad luz, que ya te espera.
Miriam, qué linda sorpresa encontrar tu comentario en mi blog.
Espero que tu 2009 esté lleno de sueños reveladores. Te mando otro gran saludo desde México. (vaya que te piensa la ciudad, ¿eh?)
Miriam:
Además de felicitarte por comenzar el año con este post y tus comentarios al artículo de Daniel, que ya circuló por varios blogs, quisiera pedirte el texto que recibiste en tu mail para leerlo.
Saludos!!
Feliz año Miriam. Abrazos...
Me gustó mucho tu post. clap, clap, clap...
(aunque pensaba yo: todos somos migrantes del mundo, salvo quizás algún grupo africano que, por pura suerte, viva en el pedacito de selva donde apareció, del último chango el primer humano... aunque nadie sabe: quizás todos los hombres venimos del Sahara, y por eso no hay lugar que nos haga más felices que la playa: ¿quién usa ropa o zapatos en la playa?
no me hagas caso... si no borracha, sí estoy muy desvelada... jeje)
Miriam, los demonios persisten, los ángeles no se fueron y mi conflicto es esteril.
Un abrazo nuevo con recuerdos antiguos.
Sergio Astorga
*Si la esperanza es musical.
Hola a todos. Sergio, no sé si me estás llevando la contraria - como cuando yo era adolescente que si me decían blanco decía negro, pero estéril? De menos no en poéticas acuarelas. Un abrazo a tus demonios y a tus ángeles que por ahí andan.
Miriam, soy contreras por natura, disculpa pero en Oporto pasamos unos días de terror que nos tenian muy nerviosos y tal vez me sentía impotente ante la situación.
La luz nos espera y creo que tendremos mucho que compartir y aprender.
Aquí en los Álamos te esperamos, está mas lejos, pero no imposible.
Un gran abrazo ciela y tierra.
Sergio Astorga
Querida Miriam, entre tantas injusticias que se autojustifican me quedo sí, con la música. Tuve el placer de escuchar alguna vez a Barenboim en directo frente al piano. Por desgracia no, no todos tenemos a acceso a la música sinfónica pero sí al ritmo y a la melodía primaria. En cualquier caso, ojalá fuera de música el mundo y no sonaran más bombas, ni balas, ni pedradas, ni estrangulamientos. Ojalá.
Un abrazo, Miriam.
Ay Sergio, pues espero que el año sea luminoso, finalmente los malos momentos, los impotentes, son de crecimiento. Izaskún, qué suerte la tuya!!! Un abrazo desde Paris gélida.
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