martes, diciembre 09, 2008

Nación y narración

Arnheim en parlant du comte Leinsdorf à Diotime : « (…) ce véritable seigneur (…) profondément pénétré des grands sentiment et des grandes idées traditionnelles sur lesquels repose la vie réelle… » Robert Musil,
L´homme sans qualités
, trad. Jacottet.

« Une analyse du nazisme ne doit jamais être conçue comme un simple dossier d´accusation, mais plutôt comme une pièce dans une déconstruction générale de
l´histoire d´où nous provenons.» Jean-Luc Nancy et Philippe Lacoue-Labarthe, Le mythe nazi.


Ayer leí un post en el blog de Jorge Amigo que me dejó pensando toda la tarde, sobre un mail que recibió de una amiga, muy indignado por la instalación "Cantos cívicos" en el museo universitario, en donde el artista, según lo que entiendo, porque no vi la instalación, relaciona a los elegantes soldados nazis con los dueños judíos de las corporaciones en NY, haciendo un libre uso de la swástica, junto con otros símbolos del capitalismo. Lo que me indignó fue la reacción histérica del novio de la amiga de Jorge, que gritó en el museo "No es justo, me están robando mi holocausto", lo que me causó risa pero a la vez mucho miedo, porque son siempre los sentimentalismos lo que son más peligrosos para la reflexión. Yo escribí un comentario en el que hablo de la "herencia nazi", y luego me quedé pensando por qué había escogido el término de "herencia", ¿somos herederos del nazismo en el s. XXI?. Es un hecho que la historia no se repite de la misma manera, no veremos reencarnado a Hitler con su mismo bigotito, la terrible herencia del nazismo es la tecnificación del genocidio en una economía de guerra. Habría que ver si hemos creado una política alterna, aún en las llamadas democracias, o sólo una continuación. Para comprender el genocidio nazi, me parece, es necesario leer la historia del nacionalsocialismo de los Cascos de Acero hasta la llegada de Hitler al poder, analizar la relación entre un discurso conservador y un discurso socialista en una visión imperialista; pensar la esquizofrenia intrínseca al discurso totalitario, la simultáneidad de elegantes y cultos soldados y los campos de concentración. Por ejemplo, Albert Speer, el gran arquitecto del III Reich, quien construyera los capitolios de Berlin, nunca visitó un campo de concentración. Esto no es azaroso, es parte de la esquizofrenia fundamental del totalitarismo, así como los elegantes jóvenes que trabajan en Wall Street y que tienen sueldos impresionantes, nunca piensan en la pobreza que generan, así como la "gente nice" en México no se cuestiona cómo una familia puede sobrevivir con un salario mínimo. Me podrían responder que las violencias de la economía no son un genocidio, que el discurso tradicionalista del PAN nada tiene que ver con el discurso racista de Hitler, y bueno, no son idénticos, pero a la historia hay que pensarla sesgadamente, desde el presente, con sus múltiples herencias y fantasmas.

Y otro hombre con buenos sentimientos reaccionarios e ideas conservadoras, es el primer ministro australiano John Howard. Ayer me llegó un mail intitulado "Por fin alguien con cojones!", me inflamó el hígado la otra buena parte de la tarde, les comparto algunas frases de Howard en contra de la comunidad musulmana en Australia, para que vean que del s. XX no hemos heredado pero no hemos aprendido nada:

'Los que tienen que adaptarse al llegar a un nuevo país son los inmigrantes, no los australianos', expresó con firmeza el mandatario. 'Y si no les gusta, que se vayan. Estoy harto de que esta nación siempre se esté preocupando de no ofender a otras culturas o a otros individuos. Desde el ataque terrorista en Bali, hemos experimentado un incremento de patriotismo entre los australianos'.
[...]'Aquí hablamos inglés fundamentalmente', dijo el primer ministro en un momento de su enérgico discurso. 'No hablamos árabe, chino, español, ruso, japonés ni ninguna otra lengua. Por lo tanto, si los inmigrantes quieren convertirse en parte de esta sociedad, ¡que aprendan nuestro idioma!'
[...]'Toleraremos vuestras creencias, pero tenéis que aceptar las nuestras para poder vivir en armonía y paz junto a nosotros',advirtió Howard. 'Este es nuestro país, nuestra patria, y estas son nuestras costumbres y estilo de vida. Permitiremos a todos que disfrutéis de lo nuestro, pero cuando dejéis de quejaros, de lloriquear y de protestar contra nuestra bandera, nuestra lengua, nuestro compromiso nacionalista, nuestras creencias cristianas o nuestro modo de vida. Os recomiendo encarecidamente que aprovechéis la gran oportunidad de libertad que tenéis en Australia. ¡Aquí tenéis el derecho de iros a donde más os convenga!'


Si intitulé este post con el famoso libro de ensayos dirigido por Homi K. Bhaba "Nation and narration", es porque el resto de la tarde, después de estas dos lecturas, me refugié en él, pero sobre todo, elegí este título para burlarme de esta pretensión del primer ministro australiano de que existe un "nosotros los australianos" puro, que éste no es una invención mítica, como si el origen de la nación australiana no reposara en una violencia genocida, como si todo mito de del origen no fuese una invención retrospectiva. Curioso, siempre las mismas concatenaciones: la tierra y la lengua. Y además ¡La libertad! UF, qué bueno que los australianos son libres y Howard puede publicar su discurso fascista (sin perder su puesto), discurso contrario a toda ley de la hospitalidad. Ese "nosotros" mítico, lo opone "tolerantemente" a los "otros", los musulmanes - como si no hubiesen híbridos, un rasgo del fascismo es la homogenización, como si los Australianos fuera una unidad y los musulmanes otra.
En fin, a mi, como no me pareció "nuestro holocausto", el que siempre me quisieron vender en la escuela, me dediqué el primer año de doctorado a estudiar el discurso del III Reich, para entender algo de la ideología o para poder escuchar mejor el presente.

23 comentarios:

Daniel dijo...

No estoy del todo de acuerdo con Howard, pero tampoco lo estoy contigo... no se puede descontextualizar su discurso desde el presente en el que fue escrito... Los atentados terroristas en Bali en los que un centenar de nacionales australianos perdieron la vida, el gran drama antidanés por parte de islamistas a causa de tiras cómicas en el periódico. Por otra parte, no creo que exista una "ley" de la hospitalidad, ésta tiene sus variantes y, sin duda, debe tener también sus limitaciones. Creo que el discurso de Howard pierde la tolerancia ante la intolerancia del otro, y aunque bien es cierto que esto no resuelve el conflicto, de menos confronta a la intolerancia del otro, quien desde su perspectiva fanática-religiosa atenta contra pilares de la cultura occidental (como lo es la libertad de expresión, en el caso de las caricaturas danesas)...

Escrituraleatoria dijo...

Hola mi querido, yo creo que Howard está identificando en Musulmán "terrorista". Hoy estaba leyendo el libro magistral de Gil Anidjar, "The Arab, the Jew" donde argumenta por qué Europa crea la figura del judío como enemigo interno y al musulmán como enemigo externo. La tolerancia nunca es una respuesta, porque es una hospitalidad jodida, yo te tolero siempre y cuando...y las reglas las pongo yo. (Derrida habló mucho del tema). Claro que no estoy defendiendo los actos terroristas en Bali, pero tampoco desligo al occidente del terrorismo. Ahí le seguimos.

Daniel dijo...

No nada más el musulmán como terrorista, término que parece ya limitado a, sino el musulmán, tanto en nación mayoritariamente musulmana como inmigrante, como intolerante del otro, del infiel, por ejemplo, en el caso de las caricaturas de Mouhamad, primero en Dinamarca y después en Alemania... Por cierto, me está fascinando esto de leer y comentar tu BLOG...

Esponjita dijo...

Pues no sé. Me gusta lo que dices del "nuestro holocausto"... finalmente es, igual que el discurso de Howard, un discurso identitario.
Pero creo que en algo Howard tiene razón: no les está diciendo que se hagan cristianos, sino que no traten de descristianizarlos.
Y es que, para que una polis funcione, necesita de una identidad. Y las identidades son mitos y son ficticias, pero sobre ellas se teje el estado (sobre todo el estado de bienestar)
Los estados de bienestar son muy caros. Cuestan mucha miseria anterior, de los abuelos y los bisabuelos (y de las colonias, en su caso). El alto nivel de europa y de los paises "blancos" está construido sobre 500 años de miseria y de muchos mitos inventados. Tienen que defender su mito, porque de él está agarrado todo lo demás.

Y no, no creo que haya una fundamentación metafísica ni moral para ningún mito de esa índole. No es fácil juzgar la calidad de un mito sobre otro.

Bueno... ya me voy con Aristónteles, porque si no, pos no acabo...

besos y abrazos

Escrituraleatoria dijo...

Hola. Qué bueno que te guste leer y comentar en el blog. Yo creo que la intolerancia está en el concepto de tolerancia y de laicidad. Les dejo aquí un lazo a una entrevista con Gil Anidjar, quien tiene un libro extraordinario al respecto, "The Jew, The Arab", la creación europea del judío como enemigo interno y el árabe como enemigo externo.
http://www.asiasource.org/news/special_reports/anidjar.cfm
Paloma, a mí me aterroriza lo de "nuestro holocausto", esa única interpretación coercitiva. Yo por supuesto que no pienso que una polis necesite de una identidad y mucho menos que algo como la polis exista en el Estado Moderno. Pero la idea de una cohesión identitaria, identidad del logos, es ya la violencia política, por eso Levinas no duda en intitular uno de sus libros "La filosofía del hitlerismo", sugiriendo que toda la historia de la filosofía y sus conceptos es responsable de la exclusión del otro, justificando la aniquilación del otro en pos del bienestar. Saludos.

ira dijo...

Dejé este post para una lectura mañanera y ahora lo estoy disfrutando con los primeros rayos del sol y un sorbo de café.
Yo concuerdo con que la tolerancia no sirve. En México toleramos siempre, pero eso no nos salva de la falta de respeto al otro: de su tiempo, de su origen, de su condición.

Por otro lado, quería comentar qué risa me dio lo de "me está robando mi holocausto". Pensé que nadie podía ser tan ridículo, pero there you go. Como me dijo un maestro hace poco: apelamos siempre a los sentimientos más superficiales para expresar nuestra incapacidad de sentir realmente.

A mí me encantan los posts filosóficos. El hinojo está bien, pero no dejes de filopostear, plis.

argel dijo...

hola miriam. hoy me acordé de dos textos de E.M. Forster escritos durante los treinta, uno es un ensayo muy breve "What I believe" y el otro es un libro de ensayos muuuy recomendable "Two Cheers for Democracy". Ambos son una respuesta desde el sentido común al nazismo y los dos también son una toma de posición frente el antisemitismo.

Las ideas de Forster son sencillas pero desde que la base es el sentido común creo que vale la pensa escucharlas. Por ejemplo, en el ensayo el autor expone la necesidad de crear una aristocracia "no una aristocracia de poder fundada en el rango y la influencia sino una aristocracia de los sensibles, los considerados y los intrépidos; sus miembros se encuentran en todas las naciones, en todas las clases y en todas las épocas y cuando se cruzan sus caminos hay entre ellos un entendimiento secreto: representan la verdadera tradición humana, la única victoria permanente de nuestra peculiar raza sobre la crueldad y el caos."

Escrituraleatoria dijo...

Ay, qué bueno que vienen. Ira, gracias por invitarme al desayuno, los filosopost me serán inevitables, creo. Sí, yo creo que el sentimentalismo es una manera de no pensar el sentir y de no sentir el pensar. Argel, creo que no conozco lo de Forster, parece interesante. les doy algunas referencias bibliográficas, digo, para quien le interese ahondar en el tema (y a Jorge para que pueda contestar a los ataques de sus amigos, sólo yo lo defiendo. A ver:
*Judith Butler, "Vies précaires" (précarous lifes), capítulo 4. (en francés el capítulo se intitula: "L´accusation d´antisémitisme: les juifs, Israël et les risques de la critique publique"
*Adi Ophir "The Identity of the Victims and the Victims of Identity: A Critique of Zionist Ideology for a Post-Zionist Age" in Laurence Silberstein (dir) Mapping Jewish Identities.
O el artículo de Fisk "Hot to Shut Up Your Critics With a Single Word", The Independent, 21 octubre 2002.

Irad dijo...

Hola, Miriam:

En pincipio, agradezco la claridad reflexiva a la que nos tienes acostumbrados a los lectores de este blog. Algunos, lectores impenitentes y reincidentes incurables de tus posts.

Si hay un principal obstáculo para entender al totalitarismo, nazista o estalinista, es, como dices, el sentimentalismo y la victimización perpetua (¡me roban mi holocausto!) que impide, en gran medida, la reflexión seria. De eso trata, en gran parte, el famoso librito de Todorov, "Los abusos de la memoria". Y en "El hombre desplazado", analizando el totalitarismo soviético, Todorov vuelve al tema. Señala como uno de los más grandes errores el haber llamado a la URSS "Imperio del Mal", es decir, identificar a un lugar o a varios países con el Mal. Lo cual nos ahorra la reflexión profunda y humana, pues a nosotros los occidentales (no soviéticos) nos excluye del problema y evita que pensemos en él y miremos de frente a la Historia. "Nosotros estamos más allá de dicha maldad", somos una democracia. Fin de la discusión.

¿Somos herederos del nazismo? No sé si la palabra más adecuada sea herencia, pero como seres históricos provenimos también de ahí, como también de las luchas por la democracia y la libertad. El siglo XX, se ha dicho, fue un siglo de grandes crímenes, pero lo fue también de declaraciones de derechos y de la fundación de una organización de naciones y de revueltas libertarias que no podemos dejar de lado. La gran enseñanza del totalitarismo, si se puede decir así, fue la novedad u originalidad en esa capacidad de lo que llamas genocidio tecnificado, perpetrado quizá por hombres cultos y elegantes, otros atrozmente ignorantes.

El discurso de Howard me parece una repetición de los prejuicios conservadores xenófobos, terror primitivo ante el Otro. No pierdo de vista que ha habido reales actos terroristas de islamitas; menos ignoro que nosotros, "los países libres", también invadimos Irak y mantenemos ilegales prisiones como Guantánamo o que nos matamos con metralletas entre bulevares y calles céntricas atestadas de familias. ¿Eso justifica un discurso orgullosamente nacionalista?

Dejo aquí mis desvaríos.

Saludos!!

Escrituraleatoria dijo...

Hola Irad, gracias por venir y discutir. Yo creo que es un tema amplio, con amplia literatura y que siempre cuesta mucho trabajo argumentar para, pese a todo, no caer en la banalización. Como bien subrayas, uno no puede creer que la democracia constituye un régimen libre y contrario al totalitarismo, cuando vivimos y nos ejercemos dentro de una cultura del miedo. Saludos hasta Culiacán, el norte acribillado.

siempreconhistorias dijo...

Leído el post (no con la tranquilidad necesaria), leídos los comentarios, con detenimiento ma non troppo, no leído el libro que recomiendas, me dientifico con tu postura y sin dejar de contextualizar declaraciones y realidades históricas considero peligrosísímo siempre el nosotros que identifica frente a. Ojalá aprendamos la otredad que tenemos dentro.
Tenemos que charlar comiendo de estoso temas. Necesito que me des algunas clases.
Mil gracias por compartir conocimientos.
Abrazo diverso.
Izaskun

Irad dijo...

Miriam:

Saludos también desde acá. En este jardin de la muerte, las balaceras florecen por doquier con una gran facilidad. Y siempre, siempre, le toca morir a uno de los llamados "civiles". Vaya eufemismos que nos hemos inventado.

Saludos!!

P.D. Por cierto, una de las mejores virtudes que encuentro en tu discurso estriba en lo que pedía Castoriadis: la permanente crítica de la democracia. Los politólogos, al contrario, se han convertido en mercadólogos de productos electorales y promotores acríticos, santurrones y funcionales de nuestras democracias.

Sandra Massry dijo...

Hola Miriam, Apenas te fuiste y ya te extraño...
Yo entiendo la tolerancia como "no estoy de acuerdo contigo, pero sí en que coexistamos". Me parece que no todo es blanco y negro y en que a veces al sacar de contexto las citas, perdemos los grises. También me gustaría decir, en defensa de los que no somos intelectuales ni filósofos; pedir un poco más de tolerancia a quién se expresa de maneras más burdas ("mi holocausto") no todos tienen el IQ ni el vocabulario necesario... Obviamente la exposición le molestó y eso fue lo mejor que pudo pensar en ese momento. No todos podemos hablar igual, ni pensar igual. Besos y un abrazo.

Ernesto Priego dijo...

Ay, con tanta cosa tan interesante que postean mis amig@s, ¿cómo no voy a tratar de decir algo?

Coincido con Sandra en que podríamos, sin ser condescendientes, intentar aceptar que lo que para "nosotros" puede parecer "ridículo" ("¡me roban mi holocausto!"), caricatura de la Warner, puede ser la expresión también de una indignación particular.

En Latinoamérica sobre todo sigue prevaleciendo el mito de los sabios de Zion (que se distribuyó gratis en las escuelas mexicanas, con autorización del gobierno) y una identificación maniquea del "capitalismo judío" con el Nazismo y los estados totalitarios. Cierta izquierda mal informada no cesa de identificar las políticas estatales de Israel con todos los judíos (como si no hubieran judíos críticos de o en oposición a las políticas israelitas) y de compararlas con el genocidio Nazi. "¡Cómo, ellos, que sufrieron de lo mismo, lo infligen al otro!" Por eso entiendo que si la premisa de la exposición esa, alguien, no un crítico de arte ni un filósofo, diga, en sus propias palabras, "putísimamadre, ya ni el recuerdo del holocausto nos puede defender del nazismo...!"

Por otro lado, coincido con Miriam en que las palabras de Howard están marcadas todas por reverberaciones totalitarias. No creo que las ciudades contemporáneas, las europeas occidentales al menos, deban, aunque quieran, seguir construyéndose con base en ideales míticos homogeneizantes (es decir, totalizadores), como si fuesen polis griegas, donde estaban claritos separados los ciudadanos de los esclavos y los bárbaros. Este discurso es no sólo palabras, sino práctica cotidiana en el Reino Unido, sobre todo en Londres, donde hay gran multiculturalidad, sin querer decir esto que haya inclusión, al contrario.

Hay problemas pragmáticos al tratar entonces de definir qué es una nación, quiénes somos "nosotros" y quiénes son "ellos", cuando un gran número de gente de todos tipos colores y sabores coinciden en un mismo espacio y tiempo, creando tensiones lógicas.

Se dice que en México somos "tolerantes", y eso que, si me permiten la generalización, no creo que nuestra "diversidad", en el sentido de individuos de diferentes orígenes, nacionalidades, idiomas, religiones, et cetera, sea tan compleja como en países europeos. En México no vemos a mujeres con burka en la calle, ni sikhs, ni rastafaris jamaiquinos, ni musulmanes pakistaníes, ni sudaneses, etc. Si de por sí México es una bomba de tiempo con su negativa a aceptar la existencia de los diferentes grupos étnicos indígenas y su super polarizada estructura social de "pirruris contra jodidos; fresas contra nacos", no me imagino cómo sería nuestra sociedad con una población que tuviera más diversidad racial, religiosa y de práctica sexual.

En México nos escandalizamos, los supuestamente bienpensantes, de los excesos racistas de otras naciones, pero nos cuesta trabajo aceptar todavía que no somos una nación tolerante en el sentido de aceptar políticas de estado que promuevan la inclusión y la justicia social.

La tolerancia no es condescendencia, como la de las señoras ricas que hablan bonito de su empleada doméstica. La tolerancia es otra cosa, y aunque quizá siempre incluya un nivel de represión -la corrección política no es siempre honesta, pero al menos evita ofensas innecesarias- existe de forma patente, al menos transitoria, en incluso las sociedades más totalitarias (disfrazadas de "libres"), como la británica.


Fiu. Perdón. Un beso.

PS. ¿ya vieron esta movie?

Irad dijo...

Miriam:

Pienso que el grito de indignación ¡me roban mi holocausto! puede ser muy auténtico y quizá lo haya sido. Lo cual no impide que se lo pueda calificar de ridículo, sentimental y en caso extremo de rémora para la reflexión. Vuelvo a leer tu post y no encuentro ninguna ofensa o intolerancia al "pueblo bueno" que no es intelectual ni filósofo. Hablas sólo de histeria, risa y miedo.

En fin.

Saludos!!

Ernesto Priego dijo...

Ya sé que no me hablas a mí, Irad, porque te refieres sólo a Miriam, pero nadie, creo, dijo que hubiera intolerancia de parte de ella al criticar a aquél de "mi holocausto".

Al menos yo hablo de intolerancia al discutir cuestiones de integración multicultural, en referencia al caso australiano; nada qué ver con la crítica a los discursos que hacen posible que alguien diga "mi holocausto" o de quienes los practican inconcientemente.

Irad dijo...

Ernesto:

Tengo la mala costumbre de dirigirme a Miriam por ser la anfitriona de este "Salon", pero claro que intentaba intercambiar ideas contigo y con Sandra. Mencioné sobre todo la palabra "tolerancia" porque precisamente Sandra la pide y creo que aquí la hay. Reconozco además que tú escribiste "sin ser condescendientes", lo cual me parece fundamental en este tipo de críticas.

Saludos!!

P.D. ¿Alguien ha visto a Miriam?

Ernesto Priego dijo...

Jajaja, creo que está en el super comprando las cosas para la cena, Irad. Mientras, nosotros acá chupando tranquilos en su sala...

Un abrazo.

Irad dijo...

Jajaja, pa cuando Miriam llegue, ya no seré dueño ni de mis opiniones!

Saludos!!

Ernesto Priego dijo...

Sí oye, como que ya hace hambre de tanto tomar vino, ¿no?

Y esta mujer que no llega... ¡a ver si no acabamos llendo por un take away!

¿otra copita?

;)

Escrituraleatoria dijo...

UF, me voy un día del blog y miren namás. El día que lo publiqué no aparecían los comentarios, ni el de Jorge y lo escribí en su honor, hasta pensé que lo tenía que borrar. Es que anduve en la biblioteca y ahí no hay internet, bueno, sólo en los postes comunes a donde la gente busca información y no puedo ponerme a escribir el blog. Mira que yo te iba a mandar, Ernesto, pero pensé que estabas muy ocupado y ahora me estás esperando en la sala. Bueno, Sandra, qué gusto verte aquí. Miren, mañana contesto sus inquietudes porque he pensado que voy a escribir una serie sobre el III Reich, aprovechando todo el material del primer año de doctorado. Lo que quiero aclarar es que no quise burlarme en ningún momento del chico, para mi su expresión es una frase desnuda. Ernesto tiene razón, a mi me colmó el plato la ideología del lobby judío, los intelectuales judeo franceses tipo Fienkielkraut y compañía que no sólo se indignan si el holocausto no es tratado como el mal radical, absuluto, maldad esencial de los alemanes, corrupción de todo lo que no sea hebreo, y eso es imposible de pensar junto con cualquier otro evento. Pero es cierto que hace poco mi amiga Yael se encontró en la alameda un poster de Hitler que vendían junto al Che Guevara y a Piolin, eso aquí sería impensable.

Escrituraleatoria dijo...

Ernesto, vi la movie, que les recomiendo ampliamente, de hecho ya había escrito un post al respecto, la vi hace varios meses. Saludos a todos.

Ernesto Priego dijo...

Puta qué cruda me cargo. Pero estuvo buena la tertulia...

Y ahora me acosa la idea de Hitler junto a Piolín... eso sí (también) es la banalidad del mal...