Vengo regresando de Madrí, he dormido como siete horas, pero en todo el fin de semana. Así recorrí la ciudad, en cuestión de horas, fui de extremo a extremo, no solamente de la ciudad sino de clases sociales, de ideologías políticas, de formas de vida. Llegué el viernes, fui a dejar mis maletas en casa de mis amigos Polo e Inés en el barrio de Lavapiez, Polo preparó unos calamares con garbanzos. De ahí me fui a conocer a la familia política de la novia de mi primo a un club aristócrata con nostalgia franquista... no sé cómo accedí a la oligarquía del "Hola". De ahí nos fuimos al casino de Madrid, la tía de la novia, secretaria de Esperanza Aguirre, la regenta de Madrid, me hace una confesión sin censura "Lo único que nos falta es que un negrito gane en América, es lo más impresentable, un Zapatero negrito". Es chistoso, lo retransmito cínica, pero en ese momento lo recibí sin reaccionar, aunque ahora me pregunto si se calla algún comentario porque le parece racista. Me da la impresión que la vida me ha formado una cara de buena gente que da confianza aunque mi sensibilidad me impida tolerar a la mitad del género humano. De ahí me fui con mis amigos al "Patio Maravillas" un edificio que ocupan desde hace varios meses para hacer activismo social, dan clases de español para extranjeros, asistencia legal para indocumentados. El trabajo que hacen es loable. Sin embargo, la izquierda se disemina, tanto que no entiendo cómo hacen comunidad ocupa los "bicicríticos" (o sea, seres que militan por el transporte en bicicleta), los comités para ayuda a los indocumentados, los anarquistas. Escuché decir a alguien "Zapatero es fascista", en fin, ni cómo encontrar el epicentro de Madrid. Yo pasaba de una esfera a otra en taxi, llegué al Patio Maravillas con mi vestido de seda y no sentí juicio ninguno, hasta ayudé a limpiar la cafeta como parte de una comitiva de limpieza. El sábado por la tarde fue la boda en un restaurant en un barrio de lujo y por la noche fuimos con la comitiva patio maravillas a las fiestas del Barrio del Pilar y, otra vez, fui en taxi de un extremo a otro. Mi cuerpo se mantuvo tres día en exceso de alcohol, comida, fiesta y desvelos.
Los restos del franquismo se respiran en Madrid, eso me pareció también la última vez que fui a presentar un libro sobre los narradores de Auschwitz y el público muy animado, no hizo ni una sola mención del totalitarismo casero. El sábado por la noche, mintras bailábamos, una chica se rompió el tobillo, incluso se desmayó de dolor, la ambulancia llegó veinte minutos después del llamado, en vez de bajar por ella con una camilla, tuvimos que subirla en brazos hasta la ambulancia, un policía se acercó a pedirle los documentos para asegurarse de que no era ilegal.
En fin, entre el clavel y la rosa, prefiero el clavel rojo, tirando a lo rosado.
Sin duda, Su Majestad la Capital es coja.






8 comentarios:
Sin duda que coje esa capital que me sigue fascinando aunque el mar le falte. Espero que el jugoso viaje te haya subido el ánimo.
un abrazo,
Izaskun
Miriam:
Me da gusto que hayas regresado bien de Madrid. Aunque con tanta desvelada y esos "excesos", hará falta el descanso. Qué pena que las ruinas del franquismo despidan aún su tufillo y por el otro lado consignas algo importante y desde hace años arraigado: la izquierda se disemina. Sí, claro. Hace años conocí a un anarquista español que sin embargo detestaba a los "punks anarquistas" por borrachos; luego conocí a los anarquistas pacifistas que se oponían a los violentos; luego a quienes seguían a Bakunin y a quienes seguían a Prouhomme; más adelante a los vegetarianos que no podían ver a los carnívoros; etc., etc. Triste la división y negativos los resultados.
Saludos!!
Isazkun, regresé muy contenta del viaje, con buen ánimo aunque cansada. Gracias. Sí, el mar le falta, por eso en España, la costa vasca me parece deliciosa.Irad, gracias, ahí traigo tu Todorov, al rato te escribo un mail, ando como loca, con mails atrasados de dos semanas. En el Patio Maravillas todavía no se siente la división, hay muchos ánimos con el nuevo proyecto, quizás la dividia fui yo. Pero me quedó claro que si bien me considero de izquierda y soy bastante tajante en algunos de mis juicios, lo radical termina siendo una minoría que no tiene influjo político y que desgraciadamente muchas veces concluye en grupúsculo o en club de cuates que también un día termina.
Miriam:
Completamente de acuerdo contigo en lo que dices de lo radical. Incluso creo que uno hasta por temperamento y cierta información se va alejando del radicalismo activo.
Saludos!!
ay!!!
Me encantó la vorágine de tu crónica y tus observaciones agudas e irónicas, hechas como de pasada, del entorno político-social.
Un abrazo sin alcohol.
Sergio Astorga
Gracias Sergio. Bienvenido.
Ora, gracias por compartir.
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