-Para Lauren, quien me ha introducido a tantos poetas.Yehuda Amijai nació en Würzburg (Alemania) en 1924, en 1935 emigró a Israel. Participó en la Segunda Guerra Mundial en el ejército inglés (donde conoció las obras de Eliot, Auden, Dylan Thomas), luchó en la guerra de independencia del estado de Israel (1948). Tradujo la poesía de Ted Hughes, quien lo descubrió como poeta. Amijai reaccionó ante la poesía patriótica y nacionalista que se hacía en ese momento (generación del Palmaj), para hacer una poesía de la cotidianeidad, una poesía simple y a la vez comprometida políticamente, que incluye tanto los ruidos del mercado como citas bíblicas. Poeta del amor y del duelo, murió en Jerusalém en el año 2000. Les hago una selección, muy personal.
Este es el primer poema que leí de Amijai, me lo mandó mi amigo Theo, él fue quien me introdujo. Gracias.
*
Lástima. Éramos un buen invento
Amando: un avíon hecho de un hombre y una mujer
Con alas y todo:
Nos elevamos un poco de la tierra,
Volamos un poco.
'Lástima. Éramos un buen invento', trad.
Claudia Kerik.
*
A MI REGRESO
A mi regreso no me recibirá
un vocerío infantil
o el ladrido de un perro fiel
o una humareda azul que me siga,
como sucede en las leyendas.
A mí no me ocurrió eso de
"elevó sus ojos y vio" -
como está escrito en la Biblia -
"y he aquí!"
Crucé el límite de la orfandad
y desde hace mucho tiempo
que no me llaman a las reservas,
no estoy más protegido.
Mas yo he inventado el llanto seco
y quien lo haya inventado en el mundo
ha inventado el principio del fin del mundo
su quebradura y destrucción y el fin.
Traducción: Arié Comey
*
Confío con absoluta fe en la resurrección de los muertos pues,
como un hombre que pide retornar a un lugar amado deja
a propósito un libro, un cesto, unos anteojos, una foto pequeña
que le sirva de pretexto para volver, así los muertos dejan
la vida y vuelven.
Una vez estuve parado a lo lejos en la neblina de otoño
en un cementerio judío abandonado, pero que sus muertos no abandonaron.
El jardinero era un experto en flores y estaciones
pero nada sabía de los judíos enterrados,
y aun así dijo: se entrenan cada noche para la resurrección.
Traducción: Claudia Kerik
*
Este poema lo leí primero en inglés, estaba citado en un libro de mi amigo Denis Hirson, y debe estar copiado en alguno de mis cuadernos:
Sobre mi escritorio hay una piedra sobre la que está grabado Amén, un trozo que sobrevivió entre millares de fragmentos de lápidas rotas
en los cementerios judíos. Y yo sé que todos estos fragmentos
integran ahora la gran bomba de tiempo judía
con el resto de trizas y trozos, los de las tablas de la ley,
los pedazos de altares y de cruces y clavos de crucifixión oxidados
junto con trizas de utensilios domésticos y piezas sagradas y restos de huesos,
y zapatos y anteojos y órganos artificiales y dentaduras postizas
y latas vacías de venenos letales. Todos estos pedazos
conforman la bomba de tiempo judía hasta el final de los días,
y a pesar de que sé de todos ellos y sé también del fin de los tiempos,
esta piedra sobre mi escritorio me da tranquilidad,
es una piedra de la verdad sin sustituto,
la más inteligente de las piedras, piedra de una lápida rota
entera sin embargo más que ninguna.
Un testimonio de todas las cosas que por siempre fueron
y para siempre serán, una piedra de Amén y de amor.
Amén, Amén, quiera Dios.
traducción: Claudia Kerik
Y del capítulo "No estoy protegido" de "Detrás de todo esto se oculta una gran felicidad", en la traducción de Raquel García Lozano
POEMA
Como al comienzo de un parto:
Ya hay apertura.
¡Basta! ¡Ya no más! Descansar así.
*
MI HIJO
Hoy mi hijo vendía
rosas en un café de Londres.
Se acercó a la mesa
donde yo estaba con unos amigos contentos.
Su pelo estaba canoso. Era más viejo que yo,
pero era mi hijo.
Tal vez diga:
"Lo conozco.
Era mi padre".
Mi corazón se rompió por dentro.
7 comentarios:
Gracias por compartir otro de tus tesoros.
Querida Miriam, me emocioné al ver tu dedicatoria. Gracias, gracias, gracias. Tu selección es perfecta. Desde que publicaste aquella imagen del libro de Amijai he leído todo sus poemas que he encontrado en Internet. Los que pubicas hoy no los conocía. Tú me revelas otros mundos de este mundo. Un abrazo
Gracias a ustedes por venir. Qué bueno que te gustó la selección, Lauren, yo la sentía un poco rara y diversa pero bueno, hasta en traductores hay opciones.
(Agus, tu eres otro de mis tesoros).
Desgraciadamente, en México poco se ha difundido la obra de este extraordinario poeta, luego de la traducción de Claudia Kerik, creo, en editorial Vuelta hace ya algunos años. Que bueno que haya promotores de estas maravillosas rarezas. El sábado hablaba justo de él en un taller de poesía. Lo mencionaba, aunque es distinto, junto a Schehadé, otro poeta poco difundido hoy en día. Es necesario que se redistribuyan los libros de ambos autores. Un saludo.
Bienvenido Daesu. No conozco a Schehadé, gracias por una firma más para descubrir. En otra entrada presenté poesía de Saadi Youssef, que tampoco se conoce mucho en México. La poesía de Amijai se publica en Barcelona en Señor Hidalgo, seguro llegará a México. Un saludo.
luGeorge Schehadé es un poeta de origen libanés, nacido en Alejandría, pero de formación francesa. Su obra no es muy extensa, aunque su poesía estuvo vinculada con el movimiento surrealista en su tercera o cuarta generación. Acá en México se le conoce por las traducciones de Octavio Paz y por la edición de su Poesía reunida en la UAM, si mal no recuerdo. Sus poemas son breves y de una hermosa y extraña plasticidad. Son al mismo tiempo intensos. En Gallimard creo que editaron su poesía. En español, acaso me recuerde algo a Gamoneda. Un saludo.
Mi amor maravilloso como la piedra insensata
Esa palidez que tú juzgas ligera
Tanto te extravías de mí para volver
A la hora en que el sol y nosotros dos hacemos una rosa
Nadie ha debido encontrarla
Ni el cazador furtivo ni la esbelta amazona que habita
Las nubes
Que yo esté allí y todo habrá concluido
Aunque me extravíe
El mal a sus pies es un río muy largo
Ella vela mi pecho dulce
Los ojos salvajes los ojos del cielo
Y el agua eterna está sobre las mesas
Como el pájaro que vuela en la iglesia de mármol
A causa de tu memoria te llamaron Muerte
Ye he dicho de no dar ninguna pena a las hojas
G. Schehadé
Gracias Daesu, me encanta esta confluencia de cantos. Salgo a buscar al poeta libanés en francés. Un abrazo.
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