Mi papá me hizo llegar este artículo del periódico Milenio de un tal Carlos Mota, seguramente adicto a los libros de Samborns de superación personal que aspira ser algún día, con todo y su estrechez de miras, un empresario, un triunfador. (Definitivamente detesto a esos moluscos de la clase media educados en universidades privadas y tecnológicas que son más fascistas y conservadores (que el papa) y que tienen un cierto resentimiento en contra todo lo popular, como si ese odio los convirtiera en niños bien). Su columna ya de por sí se llama "Cubículo estratégico" - porque Carlitos es profesor, seguramente del Tec o de la Universidad del Valle de México y además es estratega el cabrón, en hora buena. Dejemos el análisis sociológico de Carlos Mota (que bautizaré: Motitas) y vayamos al análisis de texto (que para eso también estudiamos filosofía). El artículo se intitula "Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?"
Cito: "¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?"
A ver, mi querido "Motitas" no conozco a nadie que estudie filosofía para trabajar en Nokia o en Sony, no sólo hubiésemos estudiado otra carrera sino que el universo de la reflexión y del análisis es muy poco bienvenido en el ámbito empresarial, los filósofos que se integran son una minoría más bien dedicada a la epistemología naturalizada que está ligada a la neurociencia o a la lógica y estas dos áreas aveces parecen desligadas del quehacer filosófico y vinculadas con un discurso científico. Pero dejemos esto del lado porque tampoco contra argumenta a Motitas, a él lo que le interesa es por qué los filósofos no somos empresarios de éxito, líderes carismáticos socios de Bimbo y Sabritas.
Según él, los estudiantes de filosofía tenemos minadas las capacidades de comprensión, porque a pesar de ser un buen orador: "Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial..." A Motitas no se le ocurre que simplemente hay discursos incompatibles y que el de él era poco interesante o desconocido para alguien que estudia en la UNAM y que no está adoctrinado por el Tec de Monterrey. Yo hago un doctorado en la Sorbona y no por eso entiendo los términos bastante vacuos y banales de las teorías de la comunicación empresarial y la administración. Sí, desde otro planeta que además es pequeño y totalitario porque no puede percibir una realidad alterna. Sí, dentro del planeta hay muchos planetas, hay una miseria extrema que el mundo empresarial oblitera, niega, hace del lado o utiliza para curarse la mala consciencia con programas de beneficencia o políticas contra la pobreza (que nunca han tenido como fin erradicar la pobreza).
Pero para Motitas, los adoctrinados somos nosotros, como prueba pone al Mosh y a L.A. Morett (la chica herida en Ecuador, eso sí, Motitas seguro piensa que Uribe es un triunfador y un demagogo de éxito). Pero la condena es a todo el gremio, como si dos estudiantes de la facultad, personas conscientes y responsables, no hubiesen podido comprometerse con movimientos políticos, sin que la FFL tuviera relación con ellos. Pero cómo explicarle a Motitas que estemos o no de acuerdo con esos movimientos, la mayoría de los estudiantes de filosofía, más que tener la pretensión de convertirse en empresarios triunfadores, están movidos por una inquietud social y política, por un sentimiento de injusticia que yo creo es el que nos mueve a todos aunque tome tiempo hacer un análisis más agudo del discurso. Yo por eso hago una tesis de doctorado sobre la violencia del lenguaje, porque no me bastaba con decir "Motitas es un pendejete", sino que quería probar cómo se genera su discurso, en base a qué valores, cuáles son sus contradicciones, no de Motitas que sí es un pendejete, sino del discurso que tampoco inventó sino que repite porque es incapaz de análisis. El problema no es Motitas, o sí, todo depende de los alcances de su cubículo estratégico, sino del ministro x que adopta este discurso y hace que disminuya el presupuesto a la UNAM.
Para finalizar, Motitas cierra con broche de oro y con una onomatopeya preventiva "ojo!":
"Ojo. El problema no está en la disciplina, pues hay exitosos egresados de licenciaturas afines que se emplean en agencias de investigación de mercados o que se insertan en procesos creativos en corporaciones que gustan de nutrirse de talento diverso, multiplicando las posibilidades que les brindan los egresados de las facultades de negocios o economía".
El problema es que lo que Motitas llama "éxito", "talento", "empleos" forman parte de una ideología con la cual los estudiantes de filosofía no estamos de acuerdo, ni siquiera con su sentido de "talento" de "creatividad". O alguien piensa que el marketing y la publicidad son creativos? ¿Habrá tenido alguna vez contacto Motitas con alguna obra de literatura, habrá visto una buena película, habrá escuchado música o pasará las tardes leyendo literatura samborns? ¿Qué es lo que él entiende por "prosperar" y por "construir" un país? Algunos pensamos que no basta con generar empleos con salarios paupérrimos, es necesario generar políticas sociales, servicios médicos, educación pública, ayuda a los ancianos (ellos que ya no pueden prosperar y que no van hacia el éxito sino hacia el dolor y la muerte).
Por suerte, existe la FFL y por suerte quienes no recurre a una educación doctrinaria. Y sin embargo, no es fácil responder a Motitas, a veces los pendejetes son un gran reto para los filósofos o cualquier persona culta, pero responder - en el sentido ético- contra estas teorías del éxito, de la prosperidad, del triunfo económico, son también nuestro quehacer.
jueves, marzo 13, 2008
Motitas contra la FFL
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5 comentarios:
Me revuelve el estómago esa mentalidad de líder, la de emprendedor, la mentalidad TEC, donde no cabe la búsqueda del conocimiento sin fin utilitario, donde no se entiende la investigación básica porque sólo importa la aplicada, y donde el éxito se juzga en función de mi contribución al PIB. Pobre tonto, pobre Carlos Mota que piensa que un estudiante sólo vale la pena si se dedica a los negocios.
Me encanta que hable de "adoctrinamiento" sin verse a sí mismo... sin darse cuenta que el más adoctrinado es el que no tiene la capacidad de entender las decisiones profesionales de los demás.
Pero lo que más me inflama es su ejemplo final, sobre los filósofos de EUA que deciden corregir su camino estudiando un MBA. ¿Acaso no se da cuenta que EUA es el país donde se publican los journals de filosofia más prestigiosos del mundo? De verdad cree que los filósofos exitosos son los que dejan de ser filósofos...los que dejan de perseguir sus intereses intelectuales para dedicarse a crear empleos. Tristemente, la respuesta es más simple: para Carlos Mota esos journals solo importan si logran enormes ventas.
Devolviéndole sus palabras, este tonto quiere "romper el mundo, no construirlo." Y de paso, a mi me rompe las pelotas.
No se lo pierdan:
http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=silogismos&more=1&c=1&tb=1&pb=1&blog=8
Gracias Jorgis. Aunque te digo, lo que Motitas representa es toda una campaña en contra de la UNAM. Ay, acabaremos enMouriñados?
Es triste, la falsedad está en todas partes. Esa "superioridad" intelectual de la que presumen los de una universidad versus el "exito profesional" que profesan los otros. Al final todos son iguales.. o mas bien, hay una pequeña diferencia: Unos tienen un discurso amargado y pasan días enteros "filosofando" el cómo ridiculizar a los otros. Yo se que soy capaz de escuchar y me he fletado discursos inagotables de amistades de la facultad de filosofía (de la UNAM y de otras universidades)con respeto y cuestionamiento, pero llega un momento en que ya se esucha viejo. Cansa. Dentro de la gran instituación que es la UNAM, le hace falta algo importantísimo que en el fondo es lo que le causa a sus miembros (estudiantes y profesores) ese malestar hacia las instituciones privadas: La UNAM no evoluciona. Está y estará por siempre atorada en el 68, en la masacre del 2 de octubre y ahora lo que están llamando la masacre del 1 de marzo.
En fin, mi posición siempre será la misma, ni uno por haber estudiado en el TEC es como Mota, ni el otro por haber estudiado en la UNAM es el Mosh. Lo que hace falta que es que cada quien se dedique a lo suyo y santa paz, pero esto no acabará nunca, porque para todos lo que todos hacen está todo mal.
Sandra: no estoy de acuerdo contigo, la UNAM evoluciona todos los días, a cada minuto porque es todo un universo donde diariamente la gente está pensando, discutiendo, generando discursos, investigando. Además es muy importante que se contraponga a las instituciones privadas, porque por su gratuidad sus programas son distintos, la UNAM se caracteriza por su pluralidad, los que hemos estudiado ahí hemos experimentado en un microcosmos una gama del país. No, lo que hace falta no es sólo que cada quien se dedique a lo suyo, la democracia - con todas sus fallas- depende de una institución como la UNAM- a donde se critiquen y analicen los discursos de poder y se haga investigación. (De menos en humanidades y en ciencias puras, es el único recinto).
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